El dispositivo Maggy creado con fabricación aditiva para promover el distanciamiento físico

Redacción
Martes, 25 Agosto 2020
El dispositivo Maggy creado con fabricación aditiva para promover el distanciamiento físico - impresoras 3D

A lo largo de estos últimos meses hemos visto cómo la industria de fabricación aditiva se ha movilizado para luchar contra la crisis sanitaria causada por el Covid-19. Sin embargo, una vez pasada la peor etapa de la pandemia, toca asegurarse de que esta situación no vuelva a ocurrir. Para ello, muchas empresas han desarrollado artilugios de todo tipo para potenciar el distanciamiento físico entre personas: desde collares que vibran hasta un vestido de proximidad que se expande cuando percibe que alguien está demasiado cerca. En este contexto surge Maggy, un dispositivo portátil creado con una impresora 3D de escritorio, y que ayuda a guardar la distancia de seguridad entre personas. ¿Cómo? Emitiendo vibraciones y sonidos cuando la separación entre usuarios es estrecha.

Tras realizar el lanzamiento inicial del producto, comenzaron a llegar miles y miles de pedidos (más de 45.000 piezas). Pero, ¿a qué se debe su éxito? El dispositivo portátil cuenta con chips bluetooth de última generación que permiten una precisión entorno a los 10-15 centímetros. También integra una batería recargable que puede durar hasta 5 días consecutivos. Por eso, se considera que Maggy se basa en la combinación de un dispositivo portátil y una aplicación móvil opcional. Además, tiene la ventaja de ser un producto seguro, sin necesidad de realizar un largo proceso de compra para adquirirlo. Multitud de empresas y multinacionales ya han expresado cierto interés por el aparato.

El proceso de creación de Maggy

Los requisitos de Maggy en términos de precisión dimensional y apariencia eran altos. Buscaban ofrecer un dispositivo de alta gama a un precio asequible y en el menor tiempo posible. La tecnología SLS era la solución. A pesar de ser un método de producción bastante caro, esta tecnología ofrece numerosas ventajas, como la libertad de diseño y producción, geometrías internas complejas, o acabados de calidad y muy detallados.Por ello, buscaban un socio que les ayudara en la organización de las series de preproducción dentro del presupuesto con el que contaban. Ahí surgió la colaboración de Maggy con la startup belga, PrintPlace.

Con el fin de garantizar un buen desarrollo del producto, el equipo de PrintPlace apostó por utilizar la tecnología de Sinterit, empresa líder en fabricación aditiva por sinterización selectiva por láser. Para ello, adquirieron la impresora 3D de escritorio Lisa Pro del fabricante, una versión más pequeña de su equivalente industrial. Únicamente cuando se utiliza para la aplicación adecuada y los volúmenes correctos, este método de impresión 3D ofrece resultados realmente incomparables, como es el caso de pequeñas series. En el desarrollo de Maggy, tuvieron en cuenta cada paso del proceso de fabricación, como el soporte por parte de Sinterit para preparar su impresora 3D, los parámetros óptimos de la máquina, el mantenimiento y el postprocesado necesario de las piezas.

Para su uso, solamente hay que entregar el dispositivo a los usuarios, y ya estarán listos para utilizarlo. Hoy en día este aparato puede ser una solución rentable para solventar la crisis sanitaria y evitar una mayor propagación del Covid-19. Si quieres obtener más información sobre Maggy, puedes visitar su página web oficial, aquí.

Categoría: Impresoras 3D
Aplicación: Tecnología