La impresión 3D, como el simulador de los Fórmula-1

Redacción
Miércoles, 13 Febrero 2019
La impresión 3D, como el simulador de los Fórmula-1 - impresoras 3D

El próximo 1 de marzo de 2019, CIM UPC organizará la Jornada titulada 'QuirofAM', para exponer las mejores prácticas de hospitales, centros tecnológicos y empresas que están aplicando ela impresión 3D en sus procesos, así como todo el camino que aún queda por recorrer. Todas estas experiencias, impulsadas desde la Comunidad de Fabricación Aditiva "Llavor 3D" (Programa Ris3CAT de la Generalitat de Catalunya, con el soporte de los fondos FEDER), se están potenciando en nuestro país agrupadas en el proyecto QuirofAM, coordinado también por el CIM UPC.

En la jornada tendrán lugar ponencias sobre bioimpresión, cirugía oncológica y la evolución que han tenido los últimos años de la mano de los profesionales de IBEC, el Hospital Sant Joan de Déu, IQS y Avinent. Todo ello, se debatirá con los ponentes en una mesa redonda que estará dinamizada por Felip Fenollosa, Director General del CIM UPC.  

En este contexto, el doctor Pedro Martínez Seijas, pionero en utilizar técnicas de impresión 3D en sus pacientes dentro de la rama maxilofacial, ha hecho unas declaraciones a ABC en las que analiza las ventajas que ofrece esta herramienta tecnológica, tanto para pacientes como para profesionales, y de las que nos hacemos eco por su interés.

Fue hace ya 18 años cuando el cirujano maxilofacial Pedro Martínez Seijas (1968) se topó con la impresión 3D en su carrera. Era el año 2001 y con una copia de un escáner en la mano pensó: «Si pudiera tener esto entre mis manos podría operar antes al paciente». A partir de ahí comenzó a indagar y, desde entonces, casi 300 pacientes han pasado por sus manos utilizando la herramienta 3D en distintas formas.

La impresión 3D o fabricación aditiva forma parte de la ya conocida IV Revolución Industrial. Se aplica en diferentes áreas y la salud es una de ellas, donde las posibilidades de mejora son infinitas. Pacientes con deformidades craneofaciales, deformidades oncológicas de cráneo y cara, reconstrucciones maxilofaciales… son los desafíos a los que este avance tecnológico ofrece un solución que, hasta entonces, el doctor Martínez Seijas solucionaba de forma estandarizada. «Utilizábamos prótesis que tenías que premoldear dentro del quirófano», recuerda. «Ahora ya vas con una prótesis premoldeada, ganando tiempo y seguridad, mientras que las recuperaciones de los pacientes son más rápidas», explica, sin olvidar la primera operación en la que utilizó la fabricación aditiva. «Era una señora a la que le faltaba la mitad de la mandíbula. Hicimos una copia del maxilar que tenía sano para el lado enfermo», recuerda. Era el año 2001 y, por entonces, hablar de impresión 3D era pura ciencia ficción.

Seijas, también formado en ingeniería médica, define la impresión 3D como «la herramienta que ayuda al médico a poder operar al paciente antes de ello y hacer estructuras y simulaciones a medida del propio paciente para llegar a quirófano con los deberes hechos». Se trata de una «medicina personalizada» porque «al estar hecha a medida, le damos al paciente lo que necesita».

Una de las claves de este avance tecnológico tiene que ver con la seguridad que aporta al cirujano a la hora de operar. «Fernando Alonso utiliza un simulador de circuitos para prever lo que va a ver. Luego se adapta según la lluvia, la carretera y demás, pero el circuito se lo sabe de memoria porque lo ha hecho miles de veces. La impresión 3D es en medicina lo que el simulador de Fernando Alonso para conducir en el circuito de Monza antes de salir a la carrera», ejemplifica. «Y a mi como cirujano -continúa- eso me aporta mucha información y seguridad. Y al paciente lo mismo».

Todo el proceso comienza como viene siendo habitual: haciendo las pertinentes pruebas al enfermo. La información que obtiene del escáner, de la resonancia, etc., y con el permiso del paciente, la envía aun ingeniero que se encarga de hacer simulaciones. Así pueden elegir cuál es la mejor intervención. «Hay veces que para un mismo problema hay distintas soluciones», reseña, pero al quirófano solo puede ir con una. «Con la simulación virtual y los modelos sobreimpresos en internet, tu puedes operar varias veces al propio paciente y buscar la mejor solución», explica.

La mandíbula del paciente, el cráneo, la columna vertebral... cualquier parte es examinada por el equipo en base a un modelo tridimensional que el ingeniero diseña en un entorno virtual no inmersivo. «Sobre eso se trabaja y generas la prótesis necesaria para solucionar la zona afectada. Es un proceso de quitar y poner», asegura. Una vez realizado el diseño del biomodelo, una tercera persona se encarga de imprimir la prótesis en impresoras profesionales certificadas para uso médico. «Es una orquesta y todo tiene que estar muy bien afinado», insiste.

En aproximadamente una semana, la prótesis que se va a implantar al paciente está lista. Son el polimetilmetacrilato o titanio de grado médico los principales materiales en los que se imprime la pieza, ya que son materiales biocompatibles e implantables.

Las ventajas de la impresión 3D son indiscutibles. «Es una herramienta tecnológica muy válida que nos está permitiendo dar un salto cualitativo muy grande hacia la medicina y cirugía personalizada que, sin duda, es el presente», indica. Pero Martínez Seijas advierte también que «no es la panacea» ni se puede utilizar en todos los pacientes. «Únicamente para casos complejos, en los que es necesaria una reconstrucción a medida», reseña. «La mayoría de los casos se siguen operando con el buen saber de médicos y cirujanos», añade.

En este sentido, tiene mucho que ver la relación médico-paciente. «El enfermo no puede evitar la tecnología y explicárselo es a veces complicado. La clave -añade- es la relación de confianza que se establece entre ambos».

Con cariño, recuerda una operación que realizó el año pasado a un paciente al que le faltaba casi toda la mandíbula. «Le hicimos una prótesis impresa en 3D de titanio de grado médico para reconstruírsela. Son situaciones por las que yo me hice médico», recuerda. Y es que la cara es la carta de presentación de cualquier persona. «El paciente agradece infinito una solución que le haga ser normal», asegura.

Por ello, seguirá ejerciendo. Y también enseñando. España, considera, va por el buen camino en el desarrollo de la impresión 3D en la sanidad, un servicio disponible tanto en el área pública como privada. «La impresión 3D tiene que llegar a niveles más altos. Y somos capaces», asegura sin duda alguna, pero señala que es un tarea de todos, tanto de los profesionales como de los políticos.

 

 

Categoría: Impresoras 3D
Aplicación: Medicina
País: España