La impresión 3D impulsa un nuevo auge de los polvos metálicos

Redacción
Domingo, 14 Octubre 2018
La impresión 3D impulsa un nuevo auge de los polvos metálicos - impresoras 3D

Bilbao acoge desde hoy, 14 de octubre de 2018, el Congreso Europeo de Metalurgia de Polvos, en el que participan más de 800 miembros de un sector que experimenta un nuevo auge gracias al impulso de la impresión 3D o fabricación aditiva, según informa la prensa vasca.

Se trata de un sector que crece a un ritmo del 10% anualmente a nivel mundial y cuyo potencial, “desde la irrupción de la fabricación aditiva, es por el momento incalculable”. Tradicionalmente, la metalurgia de polvos ha tenido como principal cliente a la industria del automóvil, que consume el 80% del total de componentes que se producen en el mundo.

No obstante, en términos económicos, sectores con un valor añadido mayor como es la fabricación de herramientas de corte en metal duro, o herramientas diamantadas y ahora el sector de fabricación 3D con aplicación en bio ingeniería y la aeronáutica, representan un 50% del total de ingresos de la metalurgia de polvos a nivel mundial.

En Euskadi, Polmetasa, Mizar, Stadler, Oribay o Alfa Tech son algunas de las empresas vascas más potentes de este sector industrial. Mizar en Álava trabaja en el sector de bio ingeniería y la aeronáutica dado que produce mediante fabricación 3D. PMG Polmetasa, en Arrasate, es el primer suministrador europeo de componentes para amortiguadores con una producción actual mayor a 70 millones de piezas.

Por su parte, Stadler, en Oñati, suministra también piezas para el automóvil de muy diversa índole como son componentes de las bombas de agua y gasolina, rodamientos y cojinetes, poleas, piñones y engranajes para la caja de cambios entre otros;y su producción actual supera los doce millones de piezas al año.

Oribay, en Donostia, es uno de los principales suministradores de piezas sinterizadas para los soportes del espejo retrovisor y una “referencia mundial” en el desarrollo de adhesivos aplicados al parabrisas de los coches. Alfa Tech, en Eibar, por su parte, tiene una presencia relevante en la fabricación de piezas mediante inyección de polvos.

Sumando esto con la producción de Fersint y Metasint en el Valle de Trapaga, Euskadi ahora supera la producción de 150 millones de piezas anuales.

«Es un honor que se haya escogido Bilbao», asegura por su parte  Francisco Castro, director de fabricación y material de CEIT-IK4. Un centro de investigación con más de 35 años de experiencia en el estudio de la compactación de polvos metálicos. Subraya el profesor que la industria pulvimetalúrgica se encuentra «al alza» a escala mundial, como demuestra su crecimiento del 10% anual. Por el momento, su potencial continúa siendo «incalculable», sobre todo a raíz de la irrupción de la llamada fabricación aditiva.

Pero ¿qué es exactamente la pulvimetalurgia y qué papel tiene en la industria contemporánea? Según explican desde el centro donostiarra, se trata de un conjunto de procesos en los que los polvos metálicos se compactan en componentes con la forma geométrica y las dimensiones deseadas. Los materiales se refuerzan por sinterización a una temperatura superior a los 1.100 grados centígrados. Por su propia naturaleza, es una técnica enfocada fundamentalmente al sector de la automoción, principal consumidor de este tipo de productos.

Castro se muestra contundente al respecto: «El automóvil se pararía si no existiera la pulvimetalurgia», asevera el investigador, que explica que hasta las cajas de cambio de los vehículos se fabrican con polvos. Una técnica a su parecer mucho más eficaz que la del mecanizado, dado que se aprovecha hasta el 97% de la materia prima utilizada. En este sentido, subraya que el mecanizado es una «operación costosa y laboriosa» que además «genera viruta, que es material perdido». «De un árbol se hace un palillo», sentencia.

Esta es la razón por la que, según Castro, la pulvimetalurgia es utilizada también en otros sectores como el de la aeronáutica o la impresión 3D, cuyo potencial es todavía incalculable. Se trata de una tecnología capaz de convertir una imagen proyectada en una pantalla de ordenador en una pieza física tridimensional. Para ello, explica el investigador, es necesario controlar un robot asociado a un depósito de polvo y a un láser que permita fundir las partículas: «También se le llama fabricación aditiva porque es contraria a arrancar viruta, solo añade elementos», subraya.

«Esta tecnología permite fabricar piezas que de otra forma serían imposibles de hacer», puntualiza Castro, que no duda en definir le impresión 3D como uno de los avances «más importantes de la Industria 4.0». La fabricación aditiva tendrá un papel principal en el congreso que se inicia este domingo en Bilbao, en el que los expertos no solo informarán de las novedades en dicho campo sino también de los retos y oportunidades de las compañías punteras del sector.

De hecho, solo los componentes con «sello» vasco representan el 40% del total que se produce en España, que después de Alemania se erige como el mayor proveedor del mercado del polvo metalizado a nivel Europeo. Datos que ponen de relieve el peso de la metalurgia de polvos en un territorio que conserva sus raíces industriales.

 

 

 

Etiquetado como: Polvos metálicos
Aplicación: Tecnología
País: España