Bioimpresora 3D de piezas de ADN

Redacción
Sábado, 28 Julio 2018
Bioimpresora 3D de piezas de ADN - impresoras 3D

Las bacterias son los organismos más abundantes del planeta. Podemos encontrarlas en todos los hábitats terrestres y acuáticos: aguas calientes, desechos radioactivos, las profundidades del mar, el interior de la corteza terrestre...

Y, gracias al trabajo que están desarrollando diez alumnos de la Universitat Politècnica de València (UPV), en un futuro no muy lejano, podremos también modificarlas de forma casera con una máquina sencilla del tamaño de una caja de zapatos.

El artilugio en cuestión ha sido bautizado como Printeria y es el proyecto con el que la UPV, en colaboración con el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) -centro mixto de la UPV y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- competirá del 25 al 28 de octubre en iGEM 2018, el concurso de biología sintética que organiza anualmente el Massachussets Institute of Technology (MIT) en Boston (Estados Unidos).

Hoy por hoy, Printeria está pensado como una poderosa herramienta didáctica y artística, además de como un sistema de automatización de procesos de laboratorio, pero a medio plazo podría servir incluso para imprimir insulina en casa.

Printeria consta de un software, un hardware y un kit compacto de laboratorio; y pese a su apariencia, es tan sencillo de manejar como una impresora doméstica. De hecho, cuenta con un sistema de carga de líquidos similar a la de los cartuchos de impresora, y como ellos, son sustituidos por recambios cuando se agotan. "Es intuitivo, es simple, es doméstico y puede cambiar el mundo", afirma Roger Monfort, estudiante del Grado en Ingeniería Biomédica y líder de iGEM UPV.

Como otras revolucionarias impresoras 3D, Printeria tampoco usa tinta como material de impresión, sino una amplia colección de piezas de ADN que, gracias a la tecnología Golden Gate, se ensamblan para obtener diferentes unidades de transcripción que modifican genéticamente un chasis bacteriano específico.

"La idea", explica Monfort, "es que los profesores de instituto puedan tener uno en clase para que los alumnos pasen de la teoría a la práctica y aprendan in situ a modificar organismos genéticamente, empezando por lo básico: añadir fluorescencia a una bacteria o un aroma a menta. Y que, con ello, pierdan el miedo a la biología sintética".

En cualquier caso, como indica el líder de iGEM 2018, "tiene más aplicaciones. Hemos previsto una versión profesional para investigadores, equipada con un software más completo. Será como tener un laboratorio convencional en un tamaño mini que, gracias a sus opciones más avanzadas, puede automatizar procesos de modificación genética más complejos. Con eso, liberamos al científico de las prácticas más mecanizadas y garantizamos la calidad del resultado, puesto que secuencia operaciones que ahora se hacen prácticamente a mano".

"Así mismo", añade Monfort, "permite al bioartista producir sus propias materias primas a partir de organismos vivos. En el bioarte se utilizan bacterias, tejidos, cultivos, etcétera, como expresión de multitud de posibilidades creativas. Printeria facilita y democratiza este tipo de arte experimental, puesto que pone al alcance de cualquiera materiales vivos y únicos", concluye el líder de iGEM UPV.

iGEM UPV forma parte de Generación Espontánea, el programa de la UPV destinado al fomento de actividades extracurriculares realizadas por grupos, equipos y/o asociaciones de la Universidad, contribuyendo de esta manera al desarrollo formativo y adquisitivo de competencias transversales.

Formado por diez estudiantes de diversas disciplinas -Biotecnología, Ingeniería Biomédica, Ingeniería Informática, Ingeniería en Tecnologías Industriales, Ingeniería Eléctrica y Bellas Artes- al equipo le espera un intenso verano en el laboratorio.

La UPV participa en iGEM desde el año 2006 con excelentes resultados. Todos los proyectos presentados obtuvieron la máxima valoración del jurado (medalla de oro) y dos de ellos, Sexy Plant, en 2014 y Hype It, en 2016, consiguieron además premios especiales.

iGEM (International Genetically Engineered Machine) nació en 2003 como una competición de verano dirigida a los alumnos del MIT. Tan solo un año después, la prueba adquirió carácter internacional y su crecimiento ha sido de impresión. No en vano, esta edición hay inscritos 340 equipos de todo el mundo. Entre ellos, el próximo mes de octubre, intentará sobresalir la UPV con Printeria. 

 

Aplicación: Medicina
País: España