Distinción para la impresora 3D-horno de Oskook

Redacción
Sábado, 10 Febrero 2018
Distinción para la impresora 3D-horno de Oskook - impresoras 3D

Oskook,  un proyecto que desarrolla, produce y comercializa un robot que cocina en tres dimensiones, ha sido elegido finalista de los Culinary Action Strartup Prizes 2018, que otorga el Basque Culinary Center. Gracias a este certamen se pueden conocer startups locales y nacionales que hayan creado soluciones para satisfacer las necesidades y evolucionar en el sector de la alimentación y de la gastronomía en sus distintos ámbitos.

Se trata de una impresora 3D integrada en un horno de cocina profesional que además incluye la posibilidad de utilizar tecnologías de frío. Oskook desarrolla tecnología que aporta una ventaja clara en la innovación de las cocinas profesionales y cocineros creativos ya que impulsa la creatividad gastronómica al permitir diseñar nuevas recetas y nuevos procesos de cocinado.

Crear una concha de mejillón comestible, coberturas con iniciales hechas de huevo o figuras personalizadas especialmente para un evento, esas son algunas de las cosas que se pueden construir con el robot de cocina 3D Oskook, aunque las posibilidades son infinitas. El ingeniero vizcaíno Iñaki Muñoz es el impulsor de la idea, un proyecto que consiste en aplicar las tecnologías de impresión 3D a procesos de calor y frío.

“Oskook se basa en combinar las impresoras 3D de alimentos con hornos y congeladores profesionales, de forma que puedes cocer o freír un plato a medida en que se va construyendo”, explica Iñaki Muñoz, según el cual  “está orientado a cocineros profesionales creativos para utilizarlo en restaurantes, caterings,…”.

Uno de los elementos principales que destaca el creador de Oskook es su “obsesión por la seguridad alimentaria”, puesto que en todo el proceso hay un estricto control para asegurar la calidad de los productos, midiendo la temperatura, la humedad y la composición del aire dentro del robot. “Hemos eliminado el oxígeno para evitar la oxidación de los productos, puesto que el proceso de impresión 3D es lento”.

Más que un robot que cocine recetas enteras, la idea es que Oskook sirva para construir complementos y partes de los platos, realizando tareas que serían muy laboriosas o imposibles de realizar de forma manual. “La intención es que sean los propios cocineros quienes den con los usos y recetas, puesto que ellos son los expertos”, afirma Muñoz. Actualmente han desarrollado un prototipo funcional, y su intención es producir 10 unidades para que puedan ser probadas por cocineros profesionales, quienes les ayudarán a afinar el producto desde el punto de vista gastronómico.

Oskook surgió como startup dentro de Berriup, donde durante cuatro meses han evolucionado de la idea a un modelo de negocio concreto gracias al apoyo del equipo de mentores de la incubadora donostiarra.

 

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Aplicación: Gastronomía