El mazapán también se imprime en 3D

Redacción
Jueves, 21 Diciembre 2017
El mazapán también se imprime en 3D - impresoras 3D

 

Desde el pasado verano, la empresa alemana Niederegger, sita en el casco antiguo de Lübeck,  imprime figuras de mazapán en 3D. En su museo dedicado a este típico producto asociado a la Navidad, el visitante puede ver cómo se usa una impresora 3D en esta deliciosa labor culinaria que a muchos les retrotrae a su infancia. Con la ayuda de la tecnología más moderna, se crean las más variadoa figuras y logotipos del mazapán Niederegger original.

Para imprimirlo en tres dimensiones, el mazapán primero se calienta ligeramente en un cartucho y luego se proponen diferentes formas para la impresora. En líneas estrechas, pieza por pieza, ante los ojos de los visitantes surgen desde la figura del búho y el pulpo hasta el barco y el corazón de mazapán.

La impresora de mazapán no solo puede imprimir figuras sino también letras. Al agregar colorante alimentario, se pueden conseguir adicionalmente letras en diferentes colores.

"Esta oferta adicional está dirigida especialmente a entusiastas de la tecnología. Visitantes y clientes que son un producto individualizado", afirma Kathrin Gaebel, portavoz de la compañía Niederegger.  "El proyecto -añade- supone una perspectiva emocionante para el futuro. Con la tecnología del mañana ya se puede adivinar hoy que en el futuro todo será posible".

Niederegger fue fundada en 1806 por Johann Georg Niederegger y todavía está operando como una empresa familiar en el mismo sitio y dirigida por la octava generación. En el museo de Mazapán, los visitantes aprenden todo lo que vale la pena conocer sobre la historia de la compañía y la historia de este producto. El museo cuenta con 12 figuras de tamaño natural hechas de esta típico dulce navideño.

En Alemania no se concibe la Navidad sin mazapán, esa pasta de azúcar, clara de huevo y almendra molida que se remonta a la Edad Media. Pero la tradición ha tropezado con la explosión de los precios en los mercados, lo que ha llevado a los pasteleros a innovar.

"El mazapán tiene una imagen un poco anticuada", admite Janine Judetzki, portavoz del fabricante alemán Lemke.

La tradición de Lübeck, una ciudad portuaria del norte de Alemania y cuna de este dulce, afirma que fue en el siglo XV cuando se empezó a producir el mazapán, en la actualidad muy popular durante las fiestas de fin de año.

Muy maleable, puede ser esculpido en multitud de formas, desde las clásicas "patatas" marrones (pequeñas bolas de mazapán envueltas en polvo de cacao) a corazones, frutas y figuritas, como el "cerdo de la suerte", un clásico del Año Nuevo.

Muy apreciado por los soberanos prusianos, el mazapán también recibió los elogios de los escritores, como Thomas Mann, natural de Lübeck y cuyo rostro esculpido en mazapán se expone en un museo.

Pero la subida del precio de la almendra, a causa de la especulación y por los caprichos del clima -como la sequía de estos últimos años en California, gran productor-, ha golpeado de lleno a los confiteros. Varios tuvieron que echar el cerrojo, empresas familiares en su mayoría.

Otros lograron mantenerse a flote. Como Lemke que, más de cien años después de su fundación, quiere "rejuvenecer la imagen" de este producto y "dirigirse a otros grupos objetivos", según su portavoz.

Algo parecido busca Niederegger,  que hace dos años lanzó una nueva línea de mazapanes "para hombres" llamada "Un asunto de hombres", con sabor a anacardo y whisky, empaquetado en pequeñas cajas de herramientas.

El producto tuvo un éxito reseñable. "Las mujeres compran mazapán, pero a los hombres también les gusta comerlo", apunta Kathrin Gaebel, una de las portavoces de la compañía, que hoy dirige la octava generación de la familia.

El 60% de sus ventas se registra en Navidad, en un contexto delicado por la subida del precio de las materias primas.

"Las industrias de la avellana y la almendra han sufrido mucho", afirma Marcia Mogelonsky, especialista del instituto de investigación británico Mintel.

Para hacer mazapán, "se necesitan dos tercios de almendra y solo uno de azúcar", por lo que si el precio de la almendra se cuadruplica, el del mazapán, "por lo menos, se duplicará", explica Gaebel.

Una solución podría ser aumentar la proporción de azúcar, pero Niederegger descarta esta opción, pese a que le ayudaría a reducir costes y a captar más clientes extranjeros, que solo representan el 20% de sus ventas.

Para la empresa, esto equivaldría a desnaturalizar la receta del mazapán de Lúbeck. Además, el producto está protegido por la Unión Europea, lo que obliga a los fabricantes a respetar escrupulosamente las normas de composición.

El alza de los precios de los productos alimenticios ha afectado especialmente a las pequeñas y medianas empresas, como Niederegger, que emplea a 750 personas.

Por ello, los poderes públicos regionales de Schleswig-Holstein destinaron el pasado año 885.000 euros para Niederegger y otro confitero de la región,  para que modernizaran sus medios de producción.

Las empresas tradicionales necesitan ayuda para ser competitivas a nivel mundial, considera Harald Haase, portavoz del ministerio regional de Economía.

Pero, quizá, al final sea el arraigo del mazapán en la cultura alemana lo que lo salve.

"De niño, te lo regalan" y más tarde "se lo regalas tú a los niños", explica Eva Mura, otra portavoz de Niederegger, que asegura que la empresa "también se aprovecha de eso".

Etiquetado como: Mazapán
Categoría: Impresoras 3D
Aplicación: Gastronomía