Bioimpresión 3D de tejidos y órganos: un paso hacia la fábrica de órganos del futuro

Redacción
Lunes, 20 Noviembre 2017
Bioimpresión 3D de tejidos y órganos: un paso hacia la fábrica de órganos del futuro - impresoras 3D

El próximo 24 de noviembre de 2017, el Club ASTURmanager en colaboración con la Asociación de Amigos y Fundación Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, organiza la conferencia titulada "Bioimpresión 3D de tejidos y órganos: un paso hacia la fábrica del órganos del futuro" que impartirá el profesor de Bioingeniería de la Universidad Carlos III, José Luis Jorcano.

El acto tendrá lugar en Laboral Centro de Arte y Creación Industrial de la ciudad de Gijón (Asturias) a partir de las 9:15 horas.

Con este motivo, el profesor Jorcano ha concedido una entrevista al diario El Comercio, que se ha desarrollado en los siguientes términos:

-La bioimpresora 3D que presentaron en enero

http://imprimalia3d.com/noticias/2017/01/23/008658/bioimpresora-3d-piel-humana-made-spain

 

¿ha supuesto una revolución en la biotecnología?

-Lo que es una revolución es el concepto de poder aplicar técnicas de impresión 3D para fabricar tejidos humanos. No utilizar plásticos u otro tipo de materiales sino lo que llamamos biotintas, componentes biológicos, células, matrices extracelulares, proteínas, factores de crecimiento, etcétera, que, manejados adecuadamente, den lugar a tejidos.

-Han sido pioneros.

-Sí, había mucha gente pensando en cómo mecanizar la producción de tejidos. Pero con una mecanización clásica, a partir de brazos robotizados y cosas así. Algo que, además de gigantesco, resultaba carísimo. En cambio, las impresoras 3D son aparatos infinítamente más pequeños y muchísimo más versátiles. Estructural y funcionalmente, el tejido que producimos es muy parecido, por no decir idéntico, a la piel humana.

-¿Cómo consiguieron ganar a sus competidores?

-Partíamos con ventaja, gracias al trabajo previo con Álvaro Meana -director del banco de tejidos del Centro Comunitario de Sangre y Tejidos del Principado- sobre producción de piel humana de manera manual y su aplicación en pacientes.

-Dice que lo que más complejo, más que la producción de la piel en sí, es conseguir las biotintas, lo que vendrían a ser los cartuchos de una impresora normal. ¿Por qué?

-Utilizar materiales biológicos, mucho más sensibles a la temperatura, las presiones, los tiempos, los flujos de los líquidos que tienes que generar, es muy complejo. Cuando uno se enfrenta a procesos como éste, a caballo entre la biología y la ingeniería, siempre se acaba dando cuenta de que lo complicado es la parte de biología.

-En 2000, un quemado recibió por primera vez la piel que usted y su equipo fabricaron en laboratorio de forma manual. Aquello ya debió suponer un hito en su carrera.

-Sí, fue muy importante. Ahí nunca podré valorar lo suficiente el trabajo de Álvaro. Porque nosotros éramos un muy buen laboratorio de biología molecular y celular de piel, con publicaciones en muy buenas revistas, pero fue la influencia de Álvaro la que nos hizo ver que estas cosas hay que llevarlas a la clínica. De nuevo convergieron intereses y experiencia. La nuestra, que éramos muy potentes en tecnología, y la de Álvaro, desde el punto de vista médico. Esa fue, de nuevo, la clave de nuestro éxito.

-¿Se hizo un seguimiento de aquel primer caso y de los sucesivos para ver cómo había ido el implante?

-Uno de los problemas importantes con el que nos encontramos es precisamente ése. Son pacientes que cuando abandonan las unidades de grandes quemados van a sus hospitales de referencia y, ahí, ya es difícil hacerles un seguimiento. Pero hay un artículo, de hace cinco o seis años, en el que se recogieron los datos con el seguimiento de 25 pacientes.

-¿Y cuáles fueron los resultados?

-Que el producto funcionaba bien, aunque el resultado dependía mucho del estado de los pacientes y sobre todo del grado de infección que tuviera el lecho de la herida o de la posible infección sistémica del paciente que, en el caso de quemados, por desgracia es muy frecuente. Cuando eso ocurre, se destruye el trasplante.

-¿Puede ocurrir un rechazo de un trasplante de piel?

-No como lo hacemos nosotros.

-¿Por qué?

-Tenemos un método muy complejo técnicamente que nos exige partir siempre de una pequeña biopsia para obtener las células del paciente. Esas células se amplifican hasta tener bastantes para generar la superficie de piel necesaria. Son células del propio paciente y por tanto no hay rechazo. El mayor hándicap es que en todo ese proceso, desde que uno empieza con la biopsia hasta que consigue amplificar las células, pasan tres semanas. Desde el punto de vista técnico sería más fácil trabajar con células de donantes niños, más viables y activas, pero si trasplantamos piel de un donante va a ser rechazada. Sabemos que esas células de donantes niños solo duran aproximadamente una semana. Pero durante el tiempo que están ahí producen factores que ayudan a la propia piel del paciente a crecer y cerrar la herida, cosa que por sí solas no eran capaces de hacer.

-¿Convendría crear bancos de piel donde uno pudiera donar esas células que son necesarias para crear piel en un laboratorio?

-Esa es una pregunta interesante. Lo que uno se puede plantear es, cuando se es niño, hacer una donación a un banco, público o privado, de una pequeñita biopsia de la que se extraen las células que luego se congelan. Esas células congeladas son viables yo diría que indefinidamente. De tal manera que, cuando eres adulto, si tienes algún problema que aconseje un trasplante de piel, se recurre a ellas y desarrollas la piel a partir de esas células de niño. No es ninguna tontería y puede solucionar muchos problemas futuros.

-¿Es viable, entonces?

-Sí, puede haber problemas de viabilidad económica, pero no técnica.

-Ni ética tampoco, entiendo.

-No, porque es una pequeña biopsia que no crea ningún problema relevante. A veces puedes aprovechar incluso una operación a la que se tenga que someter el niño para extraer un poco de piel.

-¿Se está planteando esa posibilidad en España?

-Que yo sepa, no de manera formal. Pero sí que hay alguna empresa que ha estado dando vueltas al asunto.

-¿También resultaría interesante un banco con células de la piel de otros donantes?

-Sí, con un banco de células muy grande se podrían hacer tratamientos temporales con piel fabricada mediante bioimpresión de manera inmediata, sin tener que esperar esas tres semanas que comentaba antes.

-Estos días se ha conocido el caso de un niño alemán de siete años con la enfermedad de la piel de mariposa al que hace dos se trasplantó casi un metro cuadrado de piel transgénica. ¿Qué tiene de diferente con la que ustedes fabrican?

-Hay dos diferencias. Ellos para curar a este niño han tenido que hacer una modificación genética en esa piel. La otra diferencia es que la piel que nosotros producimos es más compleja que la que se usó en este caso. La piel tiene dos capas, la epidermis y la dermis, y los tipos de células que pueblan estas dos capas son muy diferentes. En este trabajo solo se utilizaron células de epidermis mientras que nosotros lo que hacemos es reconstruir una piel con las dos capas. Por resultados bien establecidos y publicados, sabemos que con nuestro método la piel que regenera es mejor. Hay una serie de complicaciones postoperatorias a medio y largo plazo que nuestra piel evita.

-¿Ya se usa esta piel artificial en test de productos químicos, cosméticos y farmacéuticos?

-Hemos licenciado este tecnología y hay ya una empresa que está intentando explotarla comercialmente en este aspecto. Está fabricando una impresora industrial, porque la nuestra es experimental.

-¿Para cuándo el trasplante a humanos?

-Si alguien se toma en serio desarrollarlo para aplicarlo en pacientes, no debería de llevar demasiado tiempo. Algún año, pero no muchos.

Aplicación: Medicina
País: España