LookReal: muñecos personalizados gracias a la impresión 3D

Redacción
Lunes, 16 Octubre 2017
LookReal: muñecos personalizados gracias a la impresión 3D - impresoras 3D

La compañía española fabricante de juguetes LookReal, que en su portfolio incluye la popular Mariquita Pérez, trata de revolucionar el sector juguetero ofreciendo a los niños la posibilidad de ponerle su propia cara a sus muñecos mediante la tecnología de la impresión 3D y más concretamente de la HP Multi Jet Fusion.

Así pues, LookReal se ha apuntado a la creciente tendencia en la economía digital a la personalización de los productos: a la medida de los deseos del consumidor o a su imagen y semejanza.

En la compañía española el rostro de cada juguete se podrá moldear en 3D en base a las fotos de un rostro real manteniendo un parecido asombroso con sus principales rasgos de expresión. Para conseguir un muñeco LookReal personalizado sólo se necesitan dos fotografías del rostro a moldear, tomadas con cualquier dispositivo digital, incluso con un móvil.

En apenas una semana la niña o niño tendrá un muñeco personalizado con su rostro, sin necesidad de tener que pasar por un escáner.

La innovación de la marca va mucho más allá pues, las muñecas y muñecos LookReal suponen un avance tecnológico en impresión en 3D con posibilidad de imprimir múltiples unidades de modelos diferentes de manera simultánea; en materiales más flexibles, moldeables y resistentes; en pintura de alto realismo con amplia gama cromática; en recubrimiento con efecto “tacto piel” y en desarrollo de software de interpretación de datos de 2D a 3D (de una foto a un archivo 3D imprimible).

Las muñecas y muñecos LookReal se presentan en 4 versiones:

Junior: Versión niño o niña. Tamaño: 33 centímetros.
Senior: Versión niño o niña. Tamaño grande: 48 centímetros.
Baby: Versión bebé. Tamaño: 42 centímetros.
Minibaby: Versión bebé. Tamaño pequeño: 25 centímetros.

 

* Dos meses después de publicada esta noticia en nuestro portal, el diario El Mundo publicó un reportaje sobre el mismo tema, en los siguientes términos:

 

Ellos lo definen con orgullo como «la muñeca del siglo XXI» y, al menos, así se fabrica en la pequeña ciudad alicantina de Onil. De gran tradición juguetera, en ella se empezaron a moldear las primeras Mariquita Pérez en 1939 y ahora se lanza LookReal, el muñeco «que refleja el rostro de la persona».

En la nave de la fábrica, a las afueras de la localidad, Felipe Joubert transmite alegría. Después de tres años de trabajo ya tienen en marcha los primeros pedidos de su nueva creación y pueden enseñar cómo lo realizan. Además están contentos por haber participado en el World Marketing Festival de Barcelona donde con sus socios de HP trataron de la impresión 3D y la producción.

Ellos vienen de la tradición de Mariquita Pérez, marca que refundaron en 1998. Si aquella ya fue un hito por ser la primera de producción en serie y la primera que se vestía como las niñas, con esta marcan otro. Gracias a la fabricación aditiva pueden hacer en serie muñecas personalizadas según su propietario. Para hacerlo han colaborado con el fabricante HP y han puesto en marcha tres patentes de su sistema de trabajo, explica el responsable de la firma.

«Se juega con muñecas y muñecos porque está demostrado que quieren verse reflejados en ellos», explica, «cuanto más se vean, más les ayuda a crear un vínculo emocional que les permite desarrollar habilidades cognitivas». En el intento de crear muñecos hiperrealistas no han sido los primeros, pero sí en su método de crear un proceso industrial y simplificar su producción.

Todo empieza con dos fotos. Sin escáner, presume Joubert. Una foto frontal y otra de perfil de la cara les permite trabajar con el software que han creado en colaboración con Sons of a bit. Este programa, creado expresamente para ellos y que están patentando, funciona como un editor de rostros en el que adaptan las imágenes. El objetivo no es calcar el rostro, sino convertirlo en una imagen idealizada con la que poder jugar. «El fin es que el niño o la niña se vea reflejado en el muñeco», puntualiza, «dentro de la personalización, se escogen sus principales rasgos físicos y que al verla sienta que es ella».

Por eso fueron limando hasta qué punto era conveniente incorporar rasgos o no, ya que comprobaron que si se acercaba demasiado al fotorrealismo generaba rechazo. «Es fácil de entender», dice, «si le enseñas a alguien una foto suya, casi todos acaban sacando antes los defectos que otra cosa». Por eso tenían claro que no podían perder de vista que iban a extraer esos rasgos definitorios para crear una muñeca «y no hacer un personaje de un museo de cera». Con eso, se sienten seguros de que «se crearán unos lazos afectivos con el muñeco que simboliza su personalidad y que les ayudará a crecer emocionalmente».

Una vez el técnico adapta la cara del sujeto al carácter de juguete, se transforma en un archivo STL 3D que se envía a la impresora de HP Jet Fusion. Con la multinacional han ido trabajando desde hace tres años para ver el material más adecuado con el que crear las diferentes caras. Ahora pueden enviar a impresión hasta 250 caras diferentes a la vez y tienen la oportunidad de sacar dos tandas diarias.

Una velocidad que contrasta con las posibilidades anteriores, «con una máquina convencional costaba entre ocho y diez horas hacer la cara de una muñeca y las imperfecciones hacían que los posprocesados fueran muy onerosos», señala. La relación que establecieron les ha permitido empezar a usar ya la máquina a nivel productivo de manera temprana, destaca.Y por eso agradece el que una pequeña empresa pueda colaborar en un proyecto así con una multinacional.

Si ahora los polímeros que usan son rígidos, ya están haciendo pruebas con la multinacional para conseguir uno que tenga la flexibilidad de la goma que se usa en el resto del cuerpo.

Una vez tienen las caras de cada muñeca, toca personalizarlas y luego adaptarlas a los modelos (asexuados) de cuerpo que tienen. Esta es la segunda patente que están trabajando como modelo de utilidad, en la que marcan los diversos procesos que realizan para ajustar las caras con las cabezas y los diferentes tipos de pelo disponibles. Por ahora cuentan con dos líneas claras: la versión bebé en 25 y 42 centímetros, y las versiones ya mayores, tanto en niño como en niña, que son de 33 ó 48 centímetros.

En el proceso de pintado, desde el gris con el que salen de la impresora, cuentan con otro socio, Pinturas Barpimo. Con ellos han desarrollado un acabado que consiguen que parezca piel, gracias a su suavidad y que además proteja la pintura y que sea atóxica dado que es para niños. Es hora de una particular sesión de maquillaje, que toca realizar manualmente para cada una de las caras, puesto que hay que ajustar la altura de las cejas. Luego, colocar los ojos elegidos a partir de los colores gris, azul, verde, marrón y negro. Y ajustar la parte con el pelo, en la que también se escoge entre moreno, castaño, rubio y pelirrojo. Y así, conseguir la muñeca que representa la nueva tendencia en personalización.

 

 

Aplicación: Ocio
País: España