Un hospital de Australia dedica dos plantas enteras a la bioimpresión 3D

Redacción
Miércoles, 30 Noviembre 2016
Un hospital de Australia dedica dos plantas enteras a la bioimpresión 3D

Usted todavía no puede conseguir un trasplante de hígado impreso en 3D a partir de sus propias células, pero un hospital australiano está tratando de impulsar esta tecnología más allá de los realizado hasta ahora.

La Universidad de Tecnología de Queensland (QUT) en Brisbane (Australia) está construyendo un espacio dedicado a la Bioimpresión 3D o Bioprinting, en el que los médicos e investigadores podrán desarrollar tecnologías para modelar e imprimir de forma tridimensional cartílagos,  huesos y  tejidos humanos. "Será la primera vez que un instituto de Bioimpresión  será co-localizado en un hospital de alto nivel", ha declarado el ministro de Salud australiano, Cameron Dick.

La instalación ocupará dos plantas del hospital y utilizará tecnología de fabricación de tejidos de última generación en procedimientos quirúrgicos.

Los investigadores han cultivado vejigas a partir de células propias de los pacientes y las han transplantado con éxito, y han colocado prótesis de oreja humana hechas en parte de tejidos vivos, aunque no los han impreso.

Sin embargo, la construcción de órganos más complejos como los riñones ha resultado ser un desafío porque es difícil suministrar sangre y mantenerlos vivos durante más de unos meses.

La Bioimpresión 3D se presenta como la mejor opción para las piezas menos complejas del cuerpo como los cartílagos y huesos.

"Muchos de los implantes que estamos desarrollando, los podemos implantar en un paciente y a medida que el tejido crece de nuevo, no es rechazado, el andamio se reabsorberá con el tiempo y el tejido crecerá aún más y, finalmente, el implante habrá desaparecido", afirma el profesor Asociado Mia Woodruff.

"No siempre tenemos que usar implantes metálicos, podemos desarrollar materiales compuestos de alta especificación que se disuelven a medida que el tejido se cura", añadió.

 

Sin embargo, el gran premio sería la capacidad de imprimir en 3D un órgano a prueba de rechazo y construido a partir de las células de los propios pacientes.

"No vamos a ser capaces de imprimir en 3D un órgano mañana, pero lo que podemos hacer es reunir a los investigadores, los médicos, los pacientes, los ingenieros, el intelecto y los socios de la industria para poder desarrollar nuevas tecnologías al nivel que se puedan traducir a la clínica ", concluyó Woodruff.

 

 

Aplicación: Medicina