De calderero a impresor 3D

Redacción
Lunes, 14 Noviembre 2016
De calderero a impresor 3D

Bret Chanin, de 29 años de edad, se graduó en el Stevens Institute of Technology de Hoboken (Estados Unidos) y profesionalmente se dedicó durante varios años al diseño de calderas y de sistemas de generación de energía para proyectos de construcción en la ciudad de Nueva York, hasta que se cansó y pensó que en la vida podía haber otras cosas.

Así que empezó a mover su currículum y a publicar anuncios en los que mostraba su disposición a trabajar con inventores que necesitaran apoyo técnico.

Gran parte de ese trabajo (realización de los prototipos)  radicaba en el modelado 3D e impresión 3D.

Sus anuncios surtieron efecto. Recibió invitaciones de médicos neoyorquinos para producir réplicas de órganos en tres dimensiones.

Y ahí empezó su carrera. El uso de uno de sus trabajos para la planificación de una cirugía compleja con el fin de corregir la deformidad que sufría un paciente en el cráneo le valió una mención especial en la publicación Journal of Neurosurgery.

Hoy, Brent Chanin ya ha fundado una empresa (Mediprint) especializada en la creación de biomodelos 3D de órganos para el New York Presbyterian Medical Center y el Laboratorio 3D del Columbia Medical Center, que se usan en la preparación de trasplantes.

Su empresa está invirtiendo en la mejora de las imágenes de resonancia magnética, tomografía axial computarizada y datos de ultrasonido para conseguir aún mayor precisión en los modelos 3D que necesita reproducir mediante impresión tridimensional.

De calderero a impresor 3D

Mientras sostiene una réplica de una aorta, Chanin afirma: "Esto no es una mera aproximación. Es exactamente lo que está dentro del cuerpo del paciente. Ayuda además a que el doctor le explique las cosas".

Por su parte, Cathleen Cooper, directora del Laboratorio 3D del Hospital Presbiteriano de Nueva York, estima que Chanin ha logrado una alta comprensión sobre cómo utilizar los datos: "El entiende el lado de la impresión 3D de las cosas y su lado clínico.... La clave es que todo esté impreso a escala para que los cirujanos puedan ver exactamente lo que está en el cuerpo".

En un escritorio frente a él, Chanin tiene impresos en 3D modelos de un corazón, un cráneo, una aorta, pies y tobillos. Para visualizar correctamente el pie programó la impresora 3D de forma que insertara clavijas para la conexión de los huesos y que no se desmoronaran.

Sus biomodelos 3D cuestan entre 500 y 2.000 dólares.

Utiliza impresoras y tambien recurre a Suny New Paltz y Suny Rockland porque no puede gastarse medio millón de dólares en otro tipo de máquinas, y piensa que es capaz de contribuir a la mejora de la atención médica gracias al apoyo de las instituciones para las que trabaja.

Aplicación: Medicina