Un futuro cada vez más cercano: impresión 3D personalizada de medicamentos

Redacción
Viernes, 07 Octubre 2016
Un futuro cada vez más cercano: impresión 3D personalizada de medicamentos

Alvaro Goyanes, un gallego natural de Monforte de Lemos, lidera la investigación sobre impresión 3D de medicamentos en la University College London (UCL) británica y, según ha declarado al Faro de Vigo, en sus impresoras tridimensionales no sólo imprime fármacos, sino también dispositivos intrauterinos y réplicas de rostros de personas para conseguir mascarillas terapéuticas con las que curar el acné o las quemaduras.

"Todavía estamos lejos de que estos productos lleguen al mercado. Por ahora evaluamos materiales y la seguridad de la tecnología. Tampoco existe legislación, pero las aplicaciones podrían ser muy interesantes y el único límite es la imaginación. Las compañías ven que la impresión 3D puede llegar a tener una gran repercusión y no quieren quedarse atrás. Empresas americanas y alemanas nos han pedido que desarrollemos cosas para ellos y un representante de una farmacéutica japonesa se quedará un año en nuestro grupo", ha añadido este doctor en Tecnología Farmacéutica por la Universidad de Santiago de Compostela.

"La idea es que los hospitales o las farmacias tengan impresoras 3D para obtener dosis ajustadas a cada paciente. Lo que evitaría a las personas mayores, por ejemplo, tener que acordarse de tomar media pastilla o pastilla y media. En el caso de personas polimedicadas, se unirían en un mismo comprimido diferentes fármacos. Y si son incompatibles, se puede hacer que unos se liberen antes que otros", explica.

Su grupo universitario  británico  también va a empezar a realizar estudios con fármacos anticáncer, ya que las dosis personalizadas contribuirían a reducir los graves efectos secundarios de los tratamientos: "Por ahora se trata de demostrar que todo esto es posible y utilizamos excipientes [las sustancias que acompañan los principios activos] ya aprobados para acelerar el proceso hasta llegar a hacer pruebas en humanos".

En agosto del año pasado, EE UU aprobó el primer medicamento 3D, un fármaco para las crisis de epilepsia. "Pasaron 20 años desde que empezaron las investigaciones. Nosotros utilizamos tecnologías mejores pero el proceso requiere tiempo y dinero. Tenemos objetivos muy ambiciosos pero también somos realistas", añade Álvaro, que compatibilizó el desarrollo de su tesis en Santiago de Compostela con el trabajo en la farmacia familiar de la localidad lucense de Currelos. "A mi madre le parece muy interesante, pero no quiere saber nada de impresoras. Está a punto de jubilarse y ya bastante tuvo con la receta electrónica", bromea.

Para conocer las necesidades reales a las que puede dar respuesta la impresión 3D, Goyanes visita a los médicos en los hospitales británicos y este verano aprovechará sus vacaciones en Galicia para ofrecer una charla en el Clínico de Santiago y participar en unas jornadas de Farmacotecnia en Pontevedra.

Aplicación: Medicina