La australiana Chemson Pacific lanza filamento para impresoras 3D de PVC

Redacción
Viernes, 13 Mayo 2016
La australiana Chemson Pacific lanza filamento para impresoras 3D de PVC

Bajo el nombre de 3DVinyl, la compañía australiana Chemson Pacific ha conseguide llevar el PVC (polivinilo de cloruro) a las impresoras 3D.

La empresa ha utilizado toda su larga trayectoria en el desarrollo de materiales basados en PVC para conseguir una combinación que permita usar este plástico ampliamente usado en todos los sectores en impresoras 3D de filamento fundido (FFF o FDM).

La idea surgió de un trabajor temporal de la empresa que, gracias a su interés personal por la impresión 3D, le comentó a un compañero que aún nadie había hecho filamento para impresoras 3D a base de PVC. La idea caló y empezaron a probar formulaciones que inicialmente no dieron buenos resultados, pero que les fue proporcionando mucha información para seguir adelante.

Los trabajos de investigación han durado dos años hasta que finalmente, con la incorporación de otros expertos al equipo, se consiguió dar con un producto trabajable en impresoras 3D.

EL PVC es un plástico de alto rendimiento y comúnmente usado en nuestras vidas, desde muebles hasta elementos de construcción, el PVC resite la radiación ultravioleta y la mayoría de disolventes químicos, es resitente a la humedad y tiene propiedades mecánicas muy buenas en general, además, según la formulación, es retardante al fuego.

El 3DVinyl, asegura la empresa, se trabaja muy bien en las impresoras 3D, no presenta 'warping' -levantamiento normalemente por los extremos debido a la retracción del plástico al enfriarse-, y se adhiere bastante bien a la base de fabricación.

El filamento de PVC puede suponer realmente un gran paso en la industria de la impresión 3D de filamento fundido, pues las características de este plástico son muy demandadas en la fabricación de multitud de elementos, proporcionando una alternativa al actual uso de ABS y PLA, sobre todo en impresoras 3D de bajo coste.

Al parecer el filamento no necesitará de 'cama caliente' y la temperatura de extrusión estará por debajo de la del ABS, entre los 210 y 240 grados.

En cuanto a la liberación de gases tóxicos por el contenido en cloro del producto, la empresa habría usado estabilizantes y plastificadores que consiguen que el PVC no desprenda cloro mientras mantiene sus propiedades.

De momento la empresa está trabajando para cerra acuerdos de distribución de este nuevo filamento a todo el mundo, aunque aún no ha trascendido a qué precio se podrá comercializar.

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