El fabricante de impresoras 3D Solidoodle entra en bancarrota

Redacción
Jueves, 31 Marzo 2016
El fabricante de impresoras 3D Solidoodle entra en bancarrota

La empresa norteamericana Solidoodle, una de las pioneras a nivel mundial de las impresoras 3D personales, ha cerrado finalmente, tras entrar en bancarrota a finales de 2015.

En un honesto comunicado, Sam Cervantes, fundador de la -ya mítica- Solidoodle ha anunciado que el proyecto llega a su fin y una de las primeras empresas en embarcarse a ofrecer impresoras 3D personales a bajo precio se baja finalmente del tren de la impresión 3D.

La empresa, que llegó a contar con 70 empleados y vender unas 10.000 impresoras 3D a más de 60 países, cayó en bancarrota a finales de 2015, curiosamente, tras trasladar su producción a China, debido al aumento en pedidos que ya no podían atender desde su sede original en el emblemático barrio de Brooklyn en Nueva York.

El fabricante de impresoras 3D Solidoodle entra en bancarrota

Según relata Sam Cervantes, trasladar la producción a China no fue tan fácil como podía parecer, encontrar socios, proveedores, formar trabajadores, inspecciones de calidad, todo se complicó y finalmente la calidad de los productos se resintió, algo que, unido a un conflicto laboral en los puertos de la costa oeste norteamericana, hizo que muchos compradores quedaran descontentos, por la calidad o por los retrasos.

Además, Sam reconoce que la quinta generación de sus impresoras 3D, la Solidoodle Press, no cumplió con la calidad que aplicaron a sus versiones anteriores y que las ventas se resintieron bastante.

A pesar de conseguir algunas inversiones a mediados de 2015, las ventas no consiguieron remontar, y a final de año, la empresa se quedó sin dinero, no admitiendo más pedidos, despidiendo a trabajadores y tratando de cumplir con casi todos los pedidos y reembolsos pendientes. Sam indica que incluso él ha usado casi todos sus ahorros para poder cumplir con las obligaciones económicas pendientes.

Aunque no han podido entregar todas las unidades que tenían pendiente, la empresa New Matter se ha ofrecido desinteresadamente a entregar una impresora 3D MOD-t a los pocos clientes de Solidoodle que aún no han recibido su reembolso o su impresora 3D.

Finalmente, Sam Cervantes agradece a todos los que han participado de alguna forma en la andadura de Solidoodle y se muestra contento de haber formado parte del movimiento que ha generado que la impresión 3D pase de ser un gran desconocido a una herramienta al alcance de todos para liberar la creatividad y comenzar la revolución de la fabricación digital.

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