La censura y la amenaza llegan a la impresión 3D

Redacción
Viernes, 12 Febrero 2016
La censura y la amenaza llegan a la impresión 3D

Cuando parecía que ya habíamos superado los viejos esquemas en los que la censura era algo cotidiano y la tecnología sólo accesible a unos pocos afortunados, nos hemos encontrado con que todavía hay quienes añoran los tiempos dictatoriales en los que algunos decidían qué podía decirse y qué no sin más criterio que la arbitrariedad o el gusto personal y condenando de antemano a quien osara sostener lo contrario o rechistar.

En un sector innovador, de progreso y que precisamente rompe con esos viejos esquemas al poner la tecnología al alcance de todos, como es la impresión 3D, parece que todavía quedan algunos restos de intolerancia, autoritarismo, despotismo y, sobre todo, muy mala educación.

Estamos siendo objeto de una campaña absurda, desproporcionada e injustificada, pero también intolerable, en la que se pretende imponernos lo que debemos publicar y lo que no y el uso o desuso de palabras en función de su supuesta corrección/incorrección política, que no gramatical (el único plano en que sería admisible un debate),  bajo el ‘contundente’ argumento de “a mí no me suena bien”.

Todo nace de la apreciación personal de un individuo que en Twitter dice ser Juan Carlos Lizarbe (supuesto profesor de Electrónica del Centro Don Bosco, en Rentería, País Vasco) que pasó en menos de dos horas de darnos las gracias por la publicación de una información, a poco menos que amenazarnos, y del poco menos a amenazarnos directamente y promover una campaña de amenazas contra imprimalia3D.

En primer lugar, desde la modestia de un portal como Imprimalia 3D, siempre hemos procurado atender las peticiones que nos llegan de corregir alguna imprecisión o matizar algún dato que no haya quedado claro e incluso rectificar errores, ya que somos humanos y no estamos exentos de cometerlos.

Evidentemente, la atención y respuesta a estas peticiones, generalmente realizadas en un tono educado como corresponde a una sociedad democrática y civilizada,  llevan su tiempo y nadie puede pretender que estemos de guardia 24 horas para cualquier incidencia ni que puedan solucionarse de forma instantánea. A pesar de nuestras limitaciones, procuramos atender a nuestros lectores con cortesía, educación y la mayor diligencia posible, y en el 99,99% de los casos así nos lo reconocen, al tiempo que valoran positivamente la atención recibida.

En este caso ni siquiera se trataba de una incorrección, un dato erróneo o siquiera un dato confuso, no. Simplemente, el motivo de la queja era un “a mí no me suena bien” o “es inadecuado” la utilización de una palabra en un titular de una información, la palabra que se ajusta exactamente a la definición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la máxima autoridad sobre nuestro idioma.

En concreto,  el individuo protestaba por la información titulada  ‘Un niño manco de 9 años recibe un brazo impreso en 3D en Rentería’. Envió un mensaje directo en Twitter para dar las gracias por la publicación de la noticia, y añadió esta sugerencia: “¿Os importaría quitar la palabra manco del titular? No me suena muy bien. Gracias”.

Al día siguiente se le contestó en los siguientes términos: “Hola, Juan Carlos. Le pasamos la sugerencia al redactor. Un saludo”.

Una hora después, recibimos su contestación: “Gracias”.

Y a las dos horas, repetimos, tan sólo a las dos horas un nuevo mensaje por su parte, en estos términos: “Creo que les he pedido amablemente que utilicen un lenguaje más adecuado para referirse a la minusvalía del niño. La noticia la han dado más de 40 medios y nadie ha usado esa palabra.  No creo necesario tanto tiempo para corregir un término que los interesados no consideramos apropiado. Si no se rectifica de inmediato, voy a empezar a manifestar en las redes sociales mi descontento y enfado con el proceder del portal Imprimalia 3D”.

Este individuo piensa que los demás no tienen nada que hacer salvo atender de inmediato sus exigencias, y de no ser atendidas, ante la carencia de argumentos consistentes, pasa sin solución de continuidad a la amenaza para tratar de imponer su criterio. Hasta ahí podríamos llegar.

¿Quién es él para calificar el lenguaje de adecuado o inadecuado? El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la palabra ‘manco’ de la siguiente forma: “Que ha perdido un brazo o una mano, o el uso de cualquiera de estos miembros”. Por tanto, la palabra está correcta y adecuadamente utilizada y no supone ningún juicio de valor sobre la persona a la que se refiere. Además, el Diccionario no recoge ningún sinónimo para la misma. Es el término que describe una condición física, sin más.  

Huelga decir que la condición de manco era un dato necesario para la correcta información de la noticia, que la palabra describe con total claridad, sin juicio de valor, sin ofensa y con total respeto, dicha condición, haciéndola candidata ideal para el título. Lo que se propone desde entidades como Discapnet, diversos manuales de estilo periodístico, y desde el propio sentido común, es que no se use si no aporta ningún valor a la noticia, por ejemplo, ‘Un hombre manco atracó un banco’, demuestra, a priori, un uso innecesario y pretencioso, pues en nada influye su condición de manco con el hecho de robar un banco. En el caso que nos ocupa, la condición de manco es la causa única y principal para recibir una prótesis por impresión 3D, y por lo tanto forma parte de la noticia en un primer plano.

Por otro lado, creemos que ocultar una condición física o mental de una persona cuando es totalmente imprescindible para el buen entendimiento de la noticia, no hace más que querer ocultar una realidad de la que ninguna persona quiere avergonzarse, justo al revés, como la ONCE lleva tiempo demostrando, que revolucionó la visión arcaica que algunos quieren preservar de personas “minusválidas”, como estos señores se han referido al niño, y que nos mostró a todos que somos ante todo personas, y que no hay que avergonzarse de ninguna discapacidad física o mental.

Igualmente huelga decir que nadie en su sano juicio puede ver en la publicación el más mínimo atisbo de intención de ofensa o de resaltar de forma innecesaria la condición de manco, es una información totalmente 'plana', sin pretensiones y así ha sido vista por la inmensa mayoría de personas que la han difundido. Máxime teniendo en cuenta la naturaleza del portal, en la que no jugamos a crear titulares pretenciosos, sino que van directo a la noticia, sin más.

Sin embargo, este individuo se refiere al niño en términos de “minusvalía”. Ese calificativo sí que es peyorativo e inadecuado, y no sólo a nuestro juicio. Pueden consultar el magnífico trabajo que realizan en Discapnet (http://www.discapnet.es/Castellano/areastematicas/derechos/Tusderechosafondo/discapacidad_versus_minusvalia/Paginas/minusvalidos-y-minusvalia-y-discapacidad.aspx) , porque conforme a sus raíces terminológicas (menos valor) supone considerar al niño como que vale menos que los demás por el hecho de faltarle un brazo, cuando según el testimonio del padre del niño, una de las pocas cosas para las que, pese a faltarle un brazo y una mano, necesita ayuda es para montarse en bicicleta, “ya que es absolutamente autónomo para cualquier tarea cotidiana, salvo atar los cordones de los zapatos, ha indicado su padre, que ha destacado que la ausencia de extremidad la ha suplido con tesón y tenacidad”.

Nosotros no hemos minusvalorado al pequeño por definir su situación física. Muy al contrario:  resalta su valentía frente a la vida, pero el individuo que dice ser Juan Carlos Lizarbe  sí se ha referido a él en términos de minusvaloración. Es curiosamente él quien emplea palabras inadecuadas, no nosotros, quizás porque inconscientemente minusvalora a los mancos a pesar de que puedan valerse con casi total autonomía, como este niño de 9 años.

Afirma que ningún medio ha usado el término “manco” para referirse al niño. Falso. Veamos, por ejemplo, el diario El País (link 1 - link 2), que escribe el siguiente titular: “Unai ya puede jugar con su mano 3D. El niño de 9 años que nació manco se enfunda una prótesis para su brazo izquierdo fabricada con una impresora de tres dimensiones”.¿Ha amenazado también al diario El País con una campaña de desprestigio en las redes sociales y le ha exigido una rectificación inmediata en el plazo de dos horas por utilizar la palabra manco, que es la que recoge el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, so pena de lanzar contra el periódico a todos sus contactos? ¿O a la Cope,  El Ideal Gallego y El Confidencial Digital?

Otras referencias en otros medios:

Cope: Este pequeño gallego de 9 años nació manco y ahora ... (link 1- link 2)

El Ideal Gallego: Unai, que es manco de nacimiento y que el próximo 20 de febrero ... (link 1 - link 2)

El Confidencial Digital: [La Guinda] A los estudiantes del Colegio de Formación Profesional Don Bosco que han diseñado un brazo en 3D para un niño manco (link 1 - link 2)

No sólo El País e Imprimalia 3D llaman a las cosas por su nombre (“intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas”(Sic.), pedía Juan Ramón Jiménez) , sino también otros medios en relación con noticias parecidas, como:

Antena 3:"Un niño manco francés recibe su prótesis hecha con una impresora 3D" (link1 - link 2)

El Mundo: "Aidan, el niño manco de 9 años con brazo de Lego" (link 1 - link 2)

 

Como en Imprimalia 3D nos hemos negado a faltarle al respeto, como pretende el individuo que dice ser Juan Carlos Lizarbe (supuesto profesor de Electrónica del Centro Don Bosco, en Rentería, País Vasco),  a este niño calificándolo de “minusválido”, o incluso “discapacitado” (por si a alguien le interesa, se recomienda persona con discapacidad) o cualquier otro término que, estos sí, denoten que el niño supuestamente es menos válido o incapaz que los demás por el hecho de faltarle un brazo y una mano (ha demostrado con creces que no es así), el individuo ha pasado de la amenaza al insulto con todo tipo de calificativos, tachándonos de “impresentables”, prohibiéndonos publicar noticias sobre el Centro Don Bosco so pena de llevarnos a los tribunales (¿quién es él, el director o el dueño del Colegio Don Bosco? ¿éste es el tipo de profesores que tienen los salesianos en sus centros educativos, intolerante, aparte de ignorante?) y anunciando que iba a hacer una campaña contra Imprimalia 3D entre todos sus contactos sólo porque a su excelencia no le hemos dado la satisfacción de plegarnos a sus amenazas.

¿No tiene nada más importante que hacer y en qué pensar este individuo que en perder el tiempo movilizando a sus amistades para que secunden sus amenazas a un humilde portal dedicado a la difusión de la impresión 3D en nuestro país desde hace varios años mientras no osa hacer lo mismo con El País, Antena 3 o El Mundo?

A la llamada de corneta del  individuo que dice ser Juan Carlos Lizarbe (supuesto profesor de Electrónica del Centro Don Bosco, en Rentería, País Vasco), ha respondido alguno llamando "subnormal" al redactor de la información. Huelga el calificativo que merece. Y, entre otros, alguien que se identifica como Fulgencio Bermejo, el cual se presenta a sí mismo como coordinador nacional del proyecto Gutenberg 3D y que dice que hay que retirar de la noticia la palabra “manco” porque “no ayuda nada a la explicación” de la misma. ¿Por qué se produce la noticia? Pues justamente porque se le ha impreso en 3D una prótesis a un niño al que le falta un brazo y una mano y que por eso es manco. ¿O ayuda más que se diga que es un minusválido o un discapacitado sin hacer alusión a la falta del brazo y la mano? ¿Por qué manco es incorrecto y minusválido o discapacitado son correctos según estos señores? ¿Por que lo diga el individuo que dice ser Juan Carlos Lizarbe (supuesto profesor de Electrónica del Centro Don Bosco, en Rentería, País Vasco) y todos los que lo secundan?

Y ésta es su segunda razón: “Es posible que haya personas que interpreten que ustedes sólo quieren resaltar su minusvalía con el único motivo de buscar el protagonismo del redactor y que les importa una mierda todo lo referente a la impresión 3D y la persona que usa la prótesis , aunque sea un niño”. ¿Y cuál es el protagonismo del redactor, si ni siquiera aparece un firmante de la noticia? Es para reírse por no llorar.

Y como según estos inquisidores nos importa una mierda la impresión 3D, por eso mismo llevamos varios años dedicados a este portal y hemos publicado numerosas noticias sobre las personas que han recibido prótesis realizadas mediante esta tecnología y hemos atendido consultas que nos han llegado expresamente  desde algún país iberoamericano pidiendo saber a dónde debían dirigirse para conseguir ayuda. El mismo día en que se publicó la noticia sobre Unai, salió en el portal información sobre ‘CREATE T.I.M.E. Think, Imagine, Make e-NABLE. E-NABLE Design Challenges’  (sección Concursos) y sobre la Prótesis de mano low-cost de Open Bionics (sección Biblioteca). No está mal para un portal al que según estos señores les importa una mierda la impresión 3D y los minusválidos, como los llaman ellos. Quien quiera, que busque en nuestro portal la infinidad de noticias publicadas sobre esta temática y el proyecto e-NABLE para que compruebe los infundios gratuitos vertidos por quienes se han prestado al juego y a la campaña (se descalifica por sí misma) del individuo que dice ser Juan Carlos Lizarbe (supuesto profesor de Electrónica del Centro Don Bosco, en Rentería, País Vasco).

Otra que se suma a la campaña de intimidación es una tal Begoña Ortega, del Laboratorio CIPS de Guipúzcoa, que arguye que no se puede emplear tal calificativo, al igual que, dice, “ya no se emplea ‘homosexuales’, sino hombres que practican sexo con hombres”. O sea, que según la señora Ortega un periódico deberá titular “hombres que practican sexo con hombres” para evitar el término preciso “homosexual” (¿cambia acaso la realidad sustituir la palabra exacta por un circunloquio larguísimo?). ¿Si decimos de una persona que es homosexual la estamos insultando pero no si decimos que  es un hombre que practica sexo con hombres? ¿Y qué es un homosexual sino un hombre que practica sexo con hombres; o no, simplemente le atraen hombres como pareja sin tener que practicar sexo obligatoriamente? ¿Cambiamos la palabra definidora por la definición, contrariamente a la regla universal idiomática de ahorro de términos en el lenguaje?

Y concluye su correo de esta forma amenazante: “Como ven, para no afectar al niño esta queja no se va a hacer utilizando los medios públicos pero no saben cómo funciona el boca a boca”.

Pues nada, sigan ustedes demostrando su incultura lingüística, su talante totalitario y su uso de la palabra minusválido, que nosotros hacemos nuestros estos versos de Quevedo: “No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”.

Aplicación: Tecnología