Mía, la niña que convirtió en juguete la copia impresa en 3D que salvó su corazón

Redacción
Jueves, 02 Julio 2015
Mía, la niña que convirtió en juguete la copia impresa en 3D que salvó su corazón

Mía González es una niña de 4 años de edad que en su corta vida ha sufrido diez ingresos hospitalarios por asma, neumonía e infecciones bacterianas y que ha sido tratada con antibióticos, broncodilatadores y esteroides, sustancias que a la larga ponían en peligro su salud.

La causa de todos sus males radicaba en un anillo vascular que comprimía su tráquea y esófago y que le impedía respirar normalmente, según informa El Nuevo Herald.

El anillo vascular es un defecto de la aorta y de los vasos grandes adyacentes. La aorta es la arteria principal que transporta sangre y oxígeno desde el corazón hacia el cuerpo. “Cuando la aorta y los vasos grandes cercanos se forman en posiciones anormales, la tráquea y el esófago pueden quedar constreñidos por el ‘anillo’ que ha sido formado por esos vasos anormales”, explica el cirujano Robert L. Hannan.

Para solucionar su delicado estado de salud, Mía fue sometida a una operación que se hizo gracias a una tecnología avanzada y a un equipo multidisciplinario del Nicklaus Children’s Hospital (NCH), en el cual hay cirujanos cardiovasculares, ingenieros biomédicos, analistas clínicos de sistemas, cardiólogos expertos en todos los campos de imágenes y hasta destacados estudiantes de medicina de la Florida International University. Este equipo logró planear meticulosamente una complicada cirugía sobre un modelo tridimensional y de tamaño real del corazón (impreso en 3D) de la pequeña Mía González.

Los avances en este campo hacen pensar que estamos presenciando una tecnología futurista solo posible en las películas de ciencia ficción. El doctor Redmond P. Burke, director de la División de Cirugía Cardiovascular del NCH, explica que “los modelos tridimensionales de tamaño real, nos permiten analizar de forma milimétrica y manipular incluso las arterias más pequeñas, las venas, las válvulas, cada cámara del corazón y señalar con toda precisión el sitio exacto que debe ser reparado”.

Para lograrlo es necesario hacer un mapa exacto por medio de imágenes 3D que reproducen el corazón. El experto en este campo, doctor Juan Carlos Muñiz, director del Departamento de Cardiología no Invasiva por Imágenes y de Imágenes de Resonancia Magnética Cardíaca, indica que “gracias a este avance se puede diseñar a la medida cada cirugía, porque permite señalar el punto que debe ser reparado sin obstruir tejido circundante”.

Las imágenes son llevadas a una impresora 3D que reconstruye el corazón. “El producto final es la reproducción del músculo cardíaco con todas sus características en un material plástico que permite ser manipulado para estudiar el caso y planear la cirugía”, explica el ingeniero Juan Apolinar.

“Esto es algo fantástico, nosotros tenemos ahora una enorme ventaja al poder pasar del papel a tener en las manos un modelo exacto al corazón del paciente. Es fenomenal manejar este modelo tridimensional”, indica Eric Wherley del Colegio de Medicina Herbert Wertheim de FIU y quien fue parte del equipo multidisciplinario a cargo del estudio, planeamiento y ejecución de la cirugía de Mía.

Katerine González, la madre de Mía, recuerda la tranquilidad que sintió cuando, usando el modelo del pequeño corazón de su hija, le explicaron cómo la operarían. Solo cuando se la llevaron a la sala de cirugía, la madre ya no aguantó más y dejó que el llanto brotara. Ahora, solo unos días después de la operación, todo son sonrisas y agradecimientos.

Mientras Mía arma un rompecabezas y juega con su hermano, Katerine expresa su felicidad por que ese equipo médico le devolvió una vida saludable a su hija y paz a toda la familia.

“Lo fantástico de esta tecnología es que acorta notablemente la hospitalización, la cirugía es más rápida a pesar de tratarse de un órgano vital, y el tiempo de recuperación es menor”, explica el doctor Burke. De hecho, Mía fue operada un viernes y el domingo ya estaba en casa. “El lunes siguiente volvió al hospital solo para recibir el modelo tridimensional de su corazón, que ahora es parte especial de sus juguetes”, concluye el doctor Muñiz.•

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