Primer implante nasal por impresión 3D, para una niña de dos años

Redacción
Miércoles, 10 Junio 2015
Primer implante nasal por impresión 3D, para una niña de dos años

Tessa Evans, una niña descendiente de padres irlandeses y que actualmente tiene dos años de edad, nació en Gran Bretaña con una malformación congénita tan extremadamente rara que sólo hay documentados 47 casos similares en toda la literatura médica: arrinia completa, esto es, falta del apéndice nasal, de la nariz.

Su condición fue detectada a las veinte semanas, cuando se vio claramente que tenía un perfil facial anormalmente plano.

Su madre, Grainne Evans, recuerda que su nacimiento ya estuvo lleno de problemas. Apenas venir al mundo tuvo que ser hospitalizada e intubada durante más de un mes para practicarle una traqueotomía y así pudiera respirar, mientras que era alimentada por vía intravenosa hasta que aprendió a dominar su sistema respiratorio.

Aunque carecía de nariz física y del sentido del olfato, Tessa era capaz de toser, estornudar y pillar un resfriado.

En un esfuerzo para ayudar a la niña a crecer sin sentirse diferente entre sus compañeros, sus padres, Grainne, de 31 años de edad, y Nathan, de 33 años, acudieron a algunos expertos médicos para que les aconsejeran sobre cómo crear un implante cosmético que supliera el apéndice nasal que le faltaba.

La decisión de crear un implante fue sin duda difícil. Muchos expertos médicos aconsejan que para cirugías como el caso de Tessa, lo mejor es esperar hasta la adolescencia, cuando el rostro ha dejado de crecer, y construir entonces una nariz con los huesos e injertos de piel, ya  que de otro modo pueden quedar cicatrices. Sin embargo, gracias a los últimos avances en la impresión en 3D, así como al bajo coste de la creación de piezas de reemplazo con esta tecnología, los médicos llegaron a la conclusión de que serían capaces de realizar un procedimiento menos agresivo y de que el apéndice nasal por impresión tridimensional podía ser reemplazado regularmente a medida que Tessa creciera, sin necesidad de someterla a cirugías invasivas. 

"Fue una decisión muy difícil para todos nosotros. Nos encanta Tessa  y pensamos que era completamente hermosa en la forma en que era", declaró su madre,  Grainne, que añadió: "En última instancia, decidimos seguir adelante, ya que era la oportunidad de normalizar su perfil sin tener que cortarle la cara."

Usando un modelo en tres dimensiones del cráneo de la niña, el doctor Jonathan Britto (del Grat Ormond Street Hospital de Londres) y su equipo fueron capaces de "diseñar" un implante a la medida, fabricado  con una impresora 3D,  que hace las veces de incipiente nariz y que será sustituido con el tiempo por otros implantes adaptados al rostro de la niña según ella vaya creciendo.

A diferencia de otros métodos usados hasta la fecha, el implante se le introduce debajo de la piel desde una incisión en el cuero cabelludo, de modo que no deja cicatrices en el rostro. Cuando llegue la hora de cambiar el implante por otro mayor, se abre la incisión, como si fuera un sobre, y así hasta llegar a la prótesis de la nariz definitiva, que la niña tendrá en su adolescencia.

"La nariz no tendrá su función natural como vía respiratoria, pero al menos dará un buen resultado estético", ha explicado el doctor Britto. "Con el nuevo método, y tras un nuevo implante en cada edad de crecimiento, habremos logrado la expansión del tejido. Los orificios nasales no serán reales sino tatuados, pero la apariencia será la de una nariz normal".

"En el pasado, todos los intentos de reconstruir una nariz han dejado cicatrices en el rostro", recuerda el doctor Britto. "Con este método, vamos a poder evitar los efectos más negativos. Es una alternativa realmente emocionante, teniendo en cuenta además que la niña podrá beneficiarse en la próxima década de todos los avances tecnológicos que se produzcan con las impresoras 3D, que están revolucionando el campo de las prótesis".

Sin las impresoras en 3D, que ya han permitido la creación de manos y brazos "artificiales", el trabajo habría sido mucho más difícil, según el doctor Britto, que podrá seguir trabajando en nuevos implantes a la medida hasta que llegue el momento de dotar a Tessa con su nariz definitiva.

"Es una niña angelical y te enamoras de ella en cuanto estás a su lado", aseguran sus padres, que tienen otros dos hijos, niño y niña. "Tessa sonríe como la que más -afirman sus progenitores- y juega con ellos a todas las horas, como si no fuera consciente de su condición".

 

 

 

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