Primer café espresso espacial en tazas impresas en 3D

Redacción
Jueves, 11 Junio 2015
Primer café espresso espacial en tazas impresas en 3D

La astronauta italiana Samantha Cristoforetti se ha convertido en la primera persona de la historia en beber un auténtico café espresso de su país en condiciones de gravedad cero dentro de la Estación Espacial Internacional, gracias a una máquina de café diseñada especialmente para tal escenario y a unas tazas creadas mediante impresión 3D.

La máquina funciona con un sistema de cápsulas que permite preparar otros tipos de café o bebidas, como infusiones, caldos o simplemente calentar agua para rehidratar algunos de los alimentos que se consumen en el espacio.

Se trata de un proyecto conjunto de la empresa Argotec, especializada en producir comida para los astronautas europeos, y la marca de café Lavazza, que han diseñado la máquina en colaboración con la Agencia Espacial Italiana.

Una cafetera capaz de hacer espuma en ausencia de gravedad supone toda una investigación de mecánica de fluidos, pues se comportan diferente a la Tierra. «Isspresso pesa unos 20 kilogramos, ya que todos los componentes críticos se han duplicado por cuestiones de seguridad, como hemos acordado con la Agencia Espacial Italiana. Por ejemplo, el pequeño tubo de plástico que normalmente conduce el agua por el interior de una cafetera espressodoméstica ha sido sustituido por un tubo de acero especial que es capaz de resistir presiones de hasta 400 bares», explica Antonio Pilello, de la empresa Argotec. «Cada detalle ha sido estudiado para afrontar de la mejor forma posible la difícil gestión de líquidos a alta presión y temperaturas elevadas en el ambiente espacial de microgravedad».

Pero había una cuestión que desconcertaba a los científicos y que requirió la ayuda de la impresión 3D: ¿cómo percatarse de la 'crema', la espuma aceitosa en la superficie del café espresso con que termina la bebida?

Por lo general, la gravedad es clave en el proceso de la 'crema'. La espuma consta de un coloide complejo y de baja densidad de aceites, que se elevan a la superficie del espresso debido a la gravedad. Así que, ¿qué hacer en una situación de gravedad cero? Afortunadamente, el profesor Marcos Weislogel, de la Universidad Estatal de Portland (Estados Unidos), que se especializó en Ciencias Térmicas y de Fluidos, desarrolló una solución.

Utilizando la tecnología de impresión en 3D y las matemáticas, Weislogel y sus colegas desarrollaron una taza de forma extraña  que imita el proceso de formación de la 'crema' en la Tierra.  La taza de plástico impresa en 3D  utiliza la tensión superficial y otras propiedades de los fluidos para influir en los patrones de migración de fluidos, incluso cuando no hay ninguna gravedad.

El recipiente de forma tan peculiar puede entonces mover pasivamente fluidos de un lugar a otro. Mientras que esto sería muy difícil para bebidas a base de agua, no es así para el café 'espresso', que se trata de una bebida bastante aceitosa.

Con proyectos como éste, las agencias espaciales intentan igualar el confort de la vida espacial con el de la Tierra y enriquecer su dieta de cara a la preparación de misiones de larga duración, como lo será el futuro viaje a Marte, que la NASA pretende hacer realidad a partir de 2030. Por otro lado, varios experimentos están centrados en cultivar alimentos en el espacio.

La comida que consumen en la actualidad en la Estación Espacial Internacional ha mejorado mucho con respecto a las primeras misiones tripuladas. En una reciente entrevista con El Mundo, el cosmonauta Oleg Artemyev aseguraba que «la calidad es muy buena», y pueden elegir sus menús entre una gran variedad de opciones. Incluso durante cierto tiempo disponen de alimentos frescos que les llevan los cargueros y naves.

Por ejemplo, para el astronauta de la ESA Luca Parmitano, Argotec preparó lasañas, caponata (una especie de pisto con berenjenas típico de Sicilia), risotto al pesto, berenjenas a la parmesana y tiramisú, según explica Antonio Pilello. «Son alimentos 100% biológicos que se conservan entre 24 y 36 meses sin cadena de frío y que no contienen sales ni aditivos. Se empaquetan en envases de aluminio tras haber sido deshidratados o termoestabilizados para mantener sus propiedades intactas», asegura.

 

Aplicación: Gastronomía