Revblocks, una impresora 3D molecular para desarrollar nuevos medicamentos

Redacción
Miércoles, 18 Marzo 2015
Revblocks, una impresora 3D molecular para desarrollar nuevos medicamentos

Un equipo de investigadores de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) dirigido por Martin Burke ha desarrollado una impresora 3D molecular que al ensamblar moléculas permitirá avanzar en el desarrollo de nuevos medicamentos, según un informe publicado en Science.

“Queríamos coger un proceso tan complejo como es la síntesis química y hacerla fácil”, ha explicado Burke.

El objetivo es que, al simplificar la técnica, se pueda proceder a su automatización: “Esto potenciaría los descubrimientos y la creación de nuevas moléculas por parte de no especialistas”. Y es que el papel de las moléculas pequeñas en la naturaleza es de todo menos pequeño, y su papel es fundamental para la medicina, ya que componen la mayor parte de los fármacos actuales. También para la tecnología, pues forman parte de células solares y pantallas LED.

A pesar de su importancia, su fabricación artificial en un laboratorio es especialmente complicada. El problema hasta hora estribaba en que para sintetizar la más simple de las moléculas era necesario purificar cada intermediario por separado, algo incompatible con cualquier tipo de automatización. Como es de suponer, este bache frena considerablemente el desarrollo de nuevas tecnologías y medicamentos. De hecho, existen moléculas en las que ninguna farmacéutica trabaja debido a su elevadísima dificultad de síntesis.

No es de extrañar, porque cualquier químico experto emplea años intentado sintetizar una sola de estas moléculas antes de saber siquiera si tendrá alguna utilidad. Una odisea que ha llevado a utilizar simulaciones por ordenador para determinar si una molécula artificial concreta tendrá alguna aplicación, antes de iniciar su síntesis, para así ahorrar un tiempo y dinero muy valiosos.

¿Cómo conseguir que algo tan complejo como la síntesis de moléculas se vuelva simple? La estrategia empleada por Burke consistió en romper las moléculas complejas en bloques más sencillos que puedan ser fácilmente ensamblados. Con la máquina creada por los investigadores, el proceso se limita a colocar los cartuchos preparados (como si fueran de tinta) y darle al botón de start.

Estos bloques de construcción químicos, como si de un juego de Lego se tratara, tienen todos el mismo conector, por lo que pueden ser unidos con una simple reacción. El sistema funciona de forma similar a los juguetes infantiles, que aunque tengan formas distintas todos encajan entre ellos.

Con este sistema, los investigadores lograron construir 14 tipos diferentes de pequeñas moléculas. Incluso pudieron sintetizar compuestos policíclicos que, por su estructura en forma de anillo, son especialmente complicados de obtener. Todo gracias a un método de coger y soltar, que añade los bloques de uno en uno. Burke se centrará al principio en mejorar la anfotericina B, un antifúngico que se utiliza en infecciones humanas por hongos. Aunque, por supuesto, el investigador no descarta su aplicación a cualquier otro área terapéutica. 

 

 

 

Aplicación: Medicina