La impresión 3D ayuda a unos adolescentes a mejorar una silla de ruedas

Redacción
Lunes, 09 Marzo 2015
La impresión 3D ayuda a unos adolescentes a mejorar una silla de ruedas

Mohamed Sayed, un estudiante de 16 años de edad de NUVU, escuela experimental sita en Cambridge (Massachusetts, Nueva York), quería más prestaciones de su tradicional silla de rueda, así que se aplicó a sí mismo el espíritu de su centro educativo, que consiste en aprender habilidades a través del desarrollo de proyectos prácticos.

Se puso manos a la obra y junto con sus compañeros de clase se valió de una impresora 3D para transformar su silla de ruedas en algo mucho más útil.

Primeramente le añadieron una bandeja. Luego, un dosel. Después acabaron reconstruyendo la silla para que Sayed pudiera impulsarla con un movimiento de remo en lugar de por el tradicional método del empuje con los brazos en las ruedas.

Aunque su tarea no le resta mérito, hay que aclarar que los estudiantes no inventaron el concepto de una silla de ruedas de remo. Ya existe en el portal GoGrit 

http://gogrit.org/lfc.html

 

una silla de ruedas diseñada para su uso en terrenos difíciles por el ingeniero de la NASA Salim Nasser, dentro del proyecto Rowheels. La idea se remonta al menos al año 1990, según afirma Steve Spohn, el director de Operaciones de la organización de accesibilidad  AbleGamers.

Lo que han demostrado los estudiantes norteamericanos es la facilidad de reconvertir una silla de ruedas existente utilizando una impresora 3D para volverla  más asequible y accesible.

Según los estudiantes de la NUVU, cada parte de la silla de ruedas imprimible en 3D sólo cuesta alrededor 2 a 3 dólares. La única parte no imprimible es una barra que se puede comprar por unos pocos dólares más en cualquier establecimiento de bricolaje o ferretería. No obstante, eso podría ser un gran problema para algunos usuarios de sillas de ruedas. "Si usted es una persona con atrofia y los músculos que usa para empujarla son sus bíceps  cada vez más débilitados, ello podría significar la diferencia entre continuar en una silla de ruedas manual o ser forzados a comprarse una silla de ruedas eléctrica", añade Steve Spohn.

Los estudiantes de NUVU asisten a la escuela a tiempo completo durante tres meses o más, pero en lugar de recibir clases tradicionales como matemáticas e Inglés pasan su tiempo trabajando en proyectos prácticos, que van desde la creación de vídeos animados hasta improvisar robots personalizados gracias a  cursos intensivos en habilidades técnicas, como el dibujo por computadora, la impresión 3D, corte por láser y la programación de computadoras.

Luego se les enfrenta a un problema de diseño para que lo aborden. Las piezas de sillas de ruedas eran  parte de varios proyectos diferentes."En realidad, yo quería hacer una silla de ruedas con la que pudiera ir bajo el agua", bromea Sayed, que añade:  "Pero [mi maestro] dijo que teníamos que empezar poco a poco y luego ir a lo grande".

Así Sayed tuvo que volver a una petición más humilde: una mejor bandeja portátil para su silla. "Yo había buscado bandejas fuera antes, pero nunca encontré una que se ajustara a mis necesidades", afirma. Pronto, él y su equipo comenzaron a tener más ideas, como un compartimento más accesible para el almacenamiento de carga y un toldo para proteger a Sayed de los elementos. Pero la idea principal era el mecanismo de remo.

"Nuestro proyecto terminó siendo un problema muy mecánico, ya que ninguno de nosotros había visto antes todo en su conjunto: encontrar la manera de hacer nuestro propio mecanismo de trinquete", dice por su parte otro estudiante, Kate Reed, también de 16 años, refiriéndose al mecanismo que permite a Sayed  propulsar la silla hacia adelante con cada movimiento de remo sin que tire de él hacia atrás cuando coge la barra.

"Un ingeniero mecánico probablemente podría haber mirado y descubierto los ángulos para que funcionara el mecanismo, pero ninguno de nosotros somos ingenieros mecánicos, así que nos basamos en el método de conjeturas y de verificación", afirma Reed.

Después de varios intentos, se les ocurrió un mecanismo que parecía funcionar, pero cuando se lo mostraron a Sayed, éste señaló que la silla de ruedas no podíafuncionar a la inversa, así que los estudiantes volvieron a la mesa de dibujo.

Terminaron modificando una palanca del freno tradicional de modo que, en lugar de frenar, cambiaba el movimiento de la silla de adelante hacia atrás.

Daniel Nathaniel Tong, de 17 años, y los otros estudiantes dicen que el proyecto les enseñó mucho sobre el diseño de productos e ingeniería. Pero lo más importante, reconocen, es que aprendieron a trabajar en equipo. "Antes de NUVU, yo no trabajaba bien en el seno de grupos, porque como era una persona creativa siempre me guiaba por mis propias ideas. La comunicación era a veces un reto, pero ahora he aprendido", concluyó Mohamed Sayed.

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Aplicación: Discapacidad