Un joven vasco crea prótesis por impresión 3D a través de E-Nabling

Redacción
Martes, 13 Enero 2015
Un joven vasco crea prótesis por impresión 3D a través de E-Nabling

Jon Schull, investigador del CentroMAGIC del Instituto de Tecnología de Rochester (Estados Unidos), ha fundado una comunidad de voluntarios llamada E-NABLING THE FUTURE que se dedica a fabricar mediante impresión 3D prótesis de manos y dedos económicas para personas que las necesiten en cualquier lugar del mundo.

Ya son más de 1.500 personas las que se han adherido a la organización, como conocen los lectores de imprimalia3D:

http://www.imprimalia3d.com/noticias/2014/09/29/003300/voluntarios-crean-pr-tesis-bajo-coste-impresi-n-3d-necesitados-todo-mundo

Pues bien, uno de los nuevos voluntarios es un joven español, Alberto Martínez, natural de Baracaldo (Vizcaya), que ha dado en Deia testimonio de su experiencia.

Cuando Alberto  se decidió a colaborar con E-Nabling the Future nunca imaginó que tardarían en llamarle unas pocas horas. “Me apunté hace mes y medio a esta organización pensando que me iban a llamar mucho más tarde para ayudar a algún niño de China o India, y resulta que al día siguiente contactaron conmigo para ayudar a un niño español que necesitaba una prótesis”, explica. “Es un crío de 14 años. Ellos te envían una foto con las dos manos para que saques las medidas y elabores la pieza. Su problema es que tiene los dedos sin desarrollar y le falta la mitad de la palma de la mano, parece un problema de nacimiento”, asegura este benefactor sin querer dar demasiados detalles sobre el chaval beneficiario.

 

“Y es que en E-Nabling the Future trabajan con niños con pocos recursos y les ponen en contacto con diseñadores de este tipo de piezas o con fabricantes que tenemos impresoras 3D y el tiempo y las ganas de hacerlo para ayudarles a conseguir más movilidad”, aclara Martínez, que hasta ahora se había dedicado a hacer otro tipo de robots para los más pequeños.

Cuando le reclamaron, enseguida se puso manos a la obra fabricando “una especie de guante que se le pone al chaval en su palma y que, gracias a una serie de cuerdas, le permite cerrar los dedos al girar la muñeca. Los dedos se mueven pero de una manera mecánica, simula una pequeña manga que va agarrada al brazo y luego otra parte que va a la palma. Esta prótesis le saca al pequeño del apaño de poder coger alguna cosa con la mano y hacer funciones que antes no podía”, precisa.

Y es que este tipo de prótesis se accionan con la estimulación que haga la persona con su muñeca o codo, pero tienen una excelente funcionalidad porque trabajan en base a poleas que hacen las veces de tendones para transmitir el movimiento de la articulación a los dedos de la pieza.

Martínez resalta que obviamente no es comparable con las prótesis médicas y mioeléctricas que tienen un coste muy elevado. No hay que olvidar que la pieza se genera a través de un software de diseño que pasa a la impresora, y capa por capa construye el modelo de digital a físico. Las piezas impresas en 3D sobre plástico funcionan como huesos y un revestimiento de caucho actúa como piel.

Este vecino de Barakaldo se enfrenta por primera vez al reto de elaborar una mano biónica de estas características. “Lo interesante es la aplicación de la impresión 3D e internet a un problema congénito como el de este crío que necesita una mano con unas medidas especiales y que puede ser diseñada on line y fabricada por cualquiera. En cuestión de pocas horas, las piezas estarán listas para ensamblar”, destaca.

Las impresoras 3D han revolucionado el presente y han llegado para quedarse porque resultan bastante asequibles. De hecho, Alberto Martínez tiene dos aparatos de estas características: uno le costó 1.200 euros y otro poco más de 300, y los dos los pone al servicio de una causa totalmente altruista.

Este joven de Barakaldo ya ha elaborado la parte donde encaja la palma de la mano y se la he enviado por correo a su usuario para despejar dudas de medidas. “He preferido enviarle la pieza antes de que estuviese terminada para ver cómo le encaja”, indica.

Este tipo de manos que se denominan de código abierto han permitido a cientos de personas de todo el mundo poder coger, lanzar y empujar cosas que antes les era imposible. Lo mejor de todo, su precio. Por unos pocos euros que cuestan los materiales se pueden imprimir muchas manos sin gastar las cifras astronómicas que cuestan las clásicas. Por algo estas piezas cyborg no tienen ningún sensor o parte electrónica, lo que las convierte en un elemento muy económico. “Yo calculo que el coste del material son muy pocos euros, a lo que habría que sumar la luz”.

Además, el material no deja de ser plástico. “Es un tipo de plástico biodegradable que no provoca ninguna alergia. Pienso que es un material suficientemente resistente para la función que realizará. Si la golpeas con un martillo, lógicamente la rompes, pero una mano biológica también. Si la prótesis está bien hecha y bien impresa, debería desarrollar bien su función”, asegura.

El modus operandi para ser voluntario es sencillo. “Primero te das de alta en la asociación, que es de EE.UU., y les dices si eres productor, diseñador o, en mi caso, fabricante, y ellos te asignan una persona necesitada en una zona lo más cercana posible a tu residencia. Te envían una foto del niño con una serie de medidas, compartes unos archivos por Google, unos tutoriales, enlaces de cómo hacerlo y otros enlaces a varios modelos que existen en función de las deficiencias que presente la mano. Finalmente te pasan el correo electrónico del contacto, que suele ser el padre o la madre”, especifica.

En su caso, ayudará a un niño bastante mayor -14 años- y eso puede ser un problema porque el crecimiento de los dedos y de la mano avanza rápido, pero el bajo costo de producción hace que la prótesis se pueda reemplazar con el desarrollo. “Igual el año que viene le tengo que preparar otra pero, como es económica, no hay problema”.

Embarcado en este ambicioso proyecto, Alberto Martínez asume con orgullo la responsabilidad de hacer más feliz a un chaval.

Aplicación: Discapacidad
País: España