Impresión 3D del premio del Festival de Cine de Gijón

Redacción
Miércoles, 24 Diciembre 2014
Impresión 3D del premio del Festival de Cine de Gijón

La empresa valenciana RePro3D, responsable de realizar los primeros trofeos para la Fórmula 1 mediante impresión 3D, no es la única española dedicada a este tipo de tareas. La asturiana Taxo ya hizo el prototipado del galardón que se entregó en los premios GAVA del Festival Internacional de Cine de Gijón, según han revelado a El Comercio sus dos socios fundadores, Mónica Fernández y José Luis González.

El hecho de que el nombre comercial de este tándem de profesionales provenga de un término griego que equivale a 'medición' da una idea preliminar de en qué consiste su labor. «Básicamente, lo que hacemos es medir cualquier cosa, todo lo que nos encarguen: un edificio histórico, un monumento, un motor, un barco...», explica González. A partir de ahí, «podemos o bien elaborar un modelo digital de ese objeto, o bien hacer una réplica tangible utilizando nuestras impresoras en tres dimensiones».

La diferencia entre ambos trabajos es clara, y cuenta, incluso, con nombres propios. Así, uno de sus campos de negocio es la 'taxometrología', la conversión a formato digital de cualquier elemento sólido. Algo que es posible «mediante técnicas láser, usando escáneres de distinto tipo en función del objeto que tengamos entre manos. Si, por ejemplo, una estatua está rota, la escaneamos para que, antes de operar directamente sobre ella, se pueda reparar en el ordenador y ver cómo queda», detalla González.

Es en ese momento, una vez realizado el escaneado digital del objeto en cuestión, es cuando se puede pasar a la segunda y, sin duda, más espectacular de las actividades que realiza Taxo: el prototipado rápido o, lo que es lo mismo, la impresión en tres dimensiones por medio de impresoras 3D. «Lo que hacemos es introducir en la impresora los datos del modelo digital, e imprimir un modelo similar a escala», concreta. Y, para ello, utilizan fundamentalmente «plásticos habituales, como el ABS, o fotopolímeros. En metal no trabajamos directamente, porque la inversión es inmensa».

Las utilidades de estos dispositivos para campos como la industria o la preservación del patrimonio histórico y cultural son amplias y evidentes, y en Taxo han podido comprobarlo en su año y medio de vida, a la vista de los encargos recibidos. «Hemos trabajado en proyectos de restauración de edificios emblemáticos y de monumentos, haciendo modelos de piezas para grandes empresas que querían fabricarlas en serie... Incluso hicimos el prototipo del galardón que se entregó este año en los Premios GAVA del Festival Internacional de Cine de Gijón».

Sin embargo, González es realista en cuanto a las posibilidades de esta tecnología; sobre todo, de cara a su uso doméstico. «Ahora hay mucho entusiasmo con eso de que cada persona puede tener una impresora en tres dimensiones en su casa, pero este arte aún está muy verde, y los resultados sin asesoramiento previo, sin unos conocimientos básicos en la materia, son impredecibles», reconoce.

Del mismo modo, si bien prácticamente cualquier objeto es susceptible de ser impreso en tres dimensiones, «es necesario saber muy bien qué se quiere hacer con ello, qué uso se le va a dar. La temperatura a la que se lo someta, los esfuerzos y cargas... Todo influye, y no tenerlo en cuenta afectaría negativamente al resultado». Un hecho que no impide que en Taxo crean firmemente en el prometedor futuro de esta tecnología, siempre que «se la tenga por algo serio, porque sus utilidades industriales son enormes y ventajosas. No es algo frívolo, sino que merece profesionalidad».

Etiquetado como: Taxo, Festival de cine de Gijón
Aplicación: Arte y cultura
País: España