La historia del fontanero de Boeing que cumplió la profecía de la impresión 3D

Redacción
Miércoles, 17 Septiembre 2014

Un caso producido recientemente en unas instalaciones de la compañía aeronáutica norteamericana Boeing se ha convertido en la demostración de la profecía sobre que la impresión 3D supondrá una Tercera Revolución Industrial que permitirá que todos nos convirtamos en artesanos digitales y podamos crear en nuestro propio domicilio, con la ayuda de un ordenador y de una impresora 3D, cualquier artículo que necesitemos para nuestra vida cotidiana.

Un lavaplatos se averió en la cafetería de una fábrica que la multinacional Boeing tiene en la ciudad de San Luis, en el estado de Missouri. Los responsables de servir el café y la correspondiente bollería a los altamente cualificados operarios de la compañía aeronáutica llamaron a su fontanero habitual y le explicaron las características de la avería.

El especialista identificó rápidamente el problema pero explicó que tenía que hacer el pedido de la pieza de plástico que debía sustituir a la estropeada para reparar el electrodoméstico y que la pieza necesaria tardaría varios días en llegarle desde el fabricante proveedor.

Enterados del problema, los ingenieros de Boeing y simultáneamente clientes de la cafetería de la fábrica, decidieron dibujar una pieza equivalente con un programa de diseño asistido en el ordenador y crearla físicamente con una impresora 3D. Cuentan las crónicas periodísticas que en una media hora estuvo lista la pieza alternativa, con la que se pudo reparar el lavavajillas estropeado.

Lavavajillas impresión 3D

La historia encierra una gran moraleja y no sólo para los fontaneros, sino también para todos cuantos se ganan la vida merced a sus habilidades manuales y se dedican a hacer reparaciones a domicilio: o se adelantan y/o suman a la revolución 3D que viene o la ola de digitalización de la economía acabará también poniendo en peligro su situación actual.

Más allá de la reveladora historia de la pieza del lavaplatos, compañías aeronáuticas punteras como Boeing y un gigante con presencia en numerosos sectores industriales como General Electric (GE) están a la vanguardia en la utilización de la impresión tridimesional.

GE anunció recientemente una inversión de 50 millones de dólares en la compra de avanzadas impresoras 3D para su planta de Auburn, en Alabama (EE.UU.), con el fin de destinarlas a la producción inyectores de chorro de combustible para motores de aviación. El proceso, además de rápido y más eficiente que los tradicionales, aumentará la producción de los inyectores actuales de los mil por año a 40.000 en 2020. Estos serán utilizados a partir de 2016 en los motores Leap adquiridos por Airbus y Boeing para sus aeronaves de fuselaje estrecho. 

GE impresión 3D

 

A diferencia de las líneas de fabricación tradicionales, donde se cortan grandes piezas de metal, con las impresoras 3D las piezas "crecen" a partir de un dibujo digital y mediante la superposición de finas capas de polvo de metal y el uso de láser o haces de electrones para fundirlas. En el futuro, puede que sea posible  la fabricación del ala de un avión sin cortar o doblar placas de metal. O que las tiendas de automóviles  mantengan sus inventarios en forma de archivos digitales, que guiarán la impresión 3D de cada pieza de acuerdo con las necesidades de los clientes.

La producción con seguridad y piezas estándar también es mayor con las impresoras 3D."Si se detecta un fallo en las primeras etapas de la impresión, los defectos pueden ser descartados y aquéllas se someten a controles adicionales", ha declarado  Steve Renger, director global de Investigación y Desarrollo de GE Aviation, a la revista Forbes.  "Hay muchos sensores y parámetros de monitoreo en todo el proceso, y muchos de los datos obtenidos son analizados en tiempo real", añadió. Claro que aún quedan algunos desafíos que hay que superar en la planta de GE :  cómo determinar el momento óptimo de enfriamiento de las partes impresas en 3D  y el uso de esta tecnología en general, ya que todavía faltan normas reguladoras para su utilización industrial y para pruebas e investigaciones, pero la impresión 3D es claramente un camino con un potencial para ser explotado por un largo tiempo.

El aumento de tendencia

Sólo en 2012, la fabricación de impresoras 3D creció en un 29%. El mercado mundial de productos y servicios que utilizan esta tecnología podría llegar a 2,14 mil millones dólares este año, frente a los $ 1,71 mil millones de 2011, pero esto aún representa sólo el 0,02% de la producción mundial. A principios de este año, el Gobierno de Estados Unidos anunció la inversión de $ 30 millones en una red de investigación nacional de fabricación aditiva, la base de la impresión 3D. El Departamento de Defensa tiene un especial interés en esta tecnología, al prever el día en que las piezas de las armas y vehículos de guerra podrían ser producidas en donde están las tropas, en lugar de ser transportadas incluso  desde otro continente.

Impresión 3D

La tecnología de la impresión tridimensional no requiere de mucho trabajo, pero los operarios  tienen que ser altamente calificados para manejar máquinas o construir y desarrollar códigos informáticos. Se cree que, con la implementación de las impresoras 3D en los procesos regulares de elaboración, la fabricación se convertirá poco a poco en algo de carácter "local". Las impresoras ya son fáciles de instalar en casi cualquier lugar y los elementos serán producidos dónde y cuándo sea necesario, reduciendo o eliminando los costes de almacenamiento y transporte.

Esta movilidad es también el sueño de todo empresario con buenas ideas pero sin recursos para establecer fábricas o incluso utilizar equipos de otras compañías. Con las impresoras 3D, no sería necesario crear herramientas y moldes. Aún más impresionante son las posibilidades de diseño. En la fabricación de piezas actuales, con el uso de metales, la simplicidad de diseño tiene una fuerte influencia en el coste y el tiempo de producción. Con una impresora 3D, todo está controlado por código informático y la impresora no tiene más trabajo por que el diseño sea más complejo que simple. Entre las piezas que Boeing ya produce figuran conductos de refrigeración, componentes electrónicos con formas complicadas que antes requerían de diversas etapas.

GE también  planea cambiar con esta tecnología el método que utiliza para sondear la superficie del cuerpo humano a fin de generar imágenes de ultrasonido. Actualmente, para hacer  las imágenes lo más nítidas posibles, la compañía emplea a relojeros noruegas que trabajan utilizando microscopios.

Etiquetado como: Boeing, General Electric, GE, fontanero
Aplicación: Aeroespacial, Industria