Bebé salvado de la epilepsia con la ayuda de la impresión 3D

Redacción
Domingo, 07 Septiembre 2014

La impresión 3D se utiliza cada vez más en los procedimientos de preparación de las intervenciones quirúrgicas más delicadas, sobre todo para la creación de modelos exactos de la zona anatómica a operar para que los cirujanos se entrenen y obtengan una mejor comprensión de los pasos a seguir.

La publicación The Verge ha revelado la contribución de la impresión 3D al tratamiento de un niño con epilepsia severa en el Hospital Infantil de Boston (Estados Unidos).

El pequeño Gabriel, que así se llama el niño, tenía tan sólo cinco meses de edad cuando sufrió su primer ataque epiléptico delante de su angustiada madre, en el verano de 2013. Otros lo siguieron de forma rápida a continuación.

A pesar de los cuidados médicos que el niño recibía, las crisis eran cada vez más frecuentes y graves y ponían en peligro su vida.

Los medicamentos no surtían efectos en su cuerpo y se acrecentaba el peligro de que sufriera efectos irreversibles en el cerebro.

En tal coyuntura, médicos del Hospital Infantil de Boston plantearon una solución quirúrgica: una hemiferectomía, un procedimiento que implica la separación de los dos hemisferios del cerebro con el fin de aislar las zonas de las convulsiones y desconectarlas del resto del órgano.

Epilepsia imporesión 3D

El doctor Joseph Madsen declaró que la hemisferectomía es una de las intervenciones quirúrgicas más delicadas de la Cirugía Pediátrica, incluso para los cirujanos más experimentados, de ahí la importancia de unos ensayos previos sobre el problema a abordar.

Y éso es lo que ha permitido un programa de simulación desarrollado en el Hospital Infantil de Boston, ya que merced a la impresión 3D permitió una reproducción casi perfecta del cerebro, con una precisión de 16 micras por capa impresa. Incluso los vasos sanguíneos fueron dotados de color para hacer la simulación más precisa.

La operación real fue finalmente realizada con éxito al bebé a principios del año en curso, duró casi diez horas y con la misma se logró el objetivo deseado porque el pequeño Gabriel, que ahora tiene 18 meses, ya no sufre convulsiones epilépticas.

 

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