Niño recupera movilidad en brazo tras fractura mal curada gracias a la impresión 3D

Redacción
Viernes, 05 Septiembre 2014
Niño recupera movilidad en brazo por impresión 3D

El joven Joos, un niño belga  de 7 años, era un niño con una actividad física típica de su edad que por azar del destino sufrió una fractura en su antebrazo izquierdo fruto de un accidente en un parque de recreo mientras jugaba en las instalaciones de éste.

Aunque no sea algo común, si es algo que en principio no acarrea mayor consecuencia que llevar el brazo escayolado y en cabestrillo durante un par de meses hasta que el hueso suelde. Una vez retirada la férula, un poco de rehabilitación y listo, a seguir saltando y trepando por los parques infantiles.

Sin embargo, Joos tuvo la mala suerte de que no le colocaran bien el brazo al inmovilizarlo con la típica escayola, de forma que al retirarlo, no recuperó la movilidad, además deperder la sensibilidad de los dedos. Joos pasó entonces a tener un brazo casi inútil, con lo que puede llegar a suponer eso para un niño de 7 años.

Los padres de Joos no hicieron caso a los doctores y fisioterapéutas que les decían que no había nada que hacer y no cesaron en su búsqueda hasta dar con alguien que sí les propuso una solución.

El doctor Frederik Verstreken, especialista en la mano del Monica Hospital de Antwerp en Bélgica, les sugirió a los padres que utilizando unas técnicas con impresión 3D podrían buscar una solución que hiciera a Joos recuperar la movilidad de su mano y antebrazo.

La técnica incluiría el uso de impresión 3D para realizar una plantilla y unas guías para la cirugía de forma personalizada para el brazo de Joos, así como un implante de titanio también realizado por impresión 3D que se adaptaría perfectamente al cuerpo del joven. Con todo ello, se realizaría una osteotomía que permititría recuperar la completa movilidad del brazo.

La tecnología de impresión 3D vino de la mano de uno de los grandes, la firma belga Materialise, mientras que el implante fue obra de Mobelife.

Los resultados fueron más que satisfactorios, superando las expectativas de los propios padres. Poco después de la cirugía, Joos recuperó la sensibilidad de los dedos, algo que no sentía desde hacía más de seis meses y pudo volver de nuevo a la típica actividad de un niño de su edad.

Tras esta operación, el doctor Vestreken ya ha realizado otras cuatro intervenciones similares en niños que tenían una movilidad limitada en sus antebrazos a causa de fracturas mal curadas. "Estos casos son tan complejos y difíciles que no habría sido posible hacer una reconstrucción con las ténicas convencionales", afirma el doctor.

 

 

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