Presentación de las Conferencia Mundial FAB10 en Barcelona

Redacción
Viernes, 20 Junio 2014

La fabricación digital cambiará el concepto de consumidor por “prosumidor”, es decir un consumidor que también es productor”, según Tomás Díez, director del Fab Lab de Barcelona (España), que ha presentado en la ciudad Condal la Conferencia Mundial FAB10 sobre fabricación en 3D, que reunirá en julio de 2014 a los expertos de los 300 laboratorios del mundo dedicados a esta nueva forma de producción.

Fab Lab Barcelona, y el MIT (Massachutsetts Institute of Technology) han preparado un encuentro para los días 2 al 8 de julio, que además de reunir a especialistas tendrá talleres para que el público general pueda hacer cosas en 3D como un dron que le permita hacer fotos aéreas con su móvil, o imprimir ropa.

Tomás Díez FabLab Barcelona impresión 3D

Díez ha destacado que “las máquinas de impresión en 3D están aquí, se pueden comprar por 1.500 euros y son una realidad”, pero ha recordado que este cambio en la forma de producir “está ahora en el mismo momento en el que hace 20 años se encontraban los ciudadanos con la informática y nuestras vidas no pasaban por los ordenadores como ahora, que están hasta en los sentimientos”.

Barcelona, que organizó la primera Fab Lab de Europa en 2007, es uno de los centros más importantes del mundo en este nuevo campo de la creación, y de la gran revolución que supone pasar del mundo digital a un entorno físico “de los bits a los átomos y a la materia”, y de ser sólo consumidor a también productor (prosumidor).

Los Fab Lab trabajan en red en todo el mundo y se dedican a hacer proyectos para que cualquier ciudadano los pueda materializar en su casa, y se rigen por un código ético que les impiden fabricar armas.

Según Díez, la fabricación con impresoras 3D, que se alimentan de plástico PLA derivado de maíz (un poliácido), biorresinas, polvos cerámicos o de cualquier otro material, localizará otra vez la producción porque cada consumidor podrá hacer sus productos, y será “como una edad media avanzada con un renacimiento tecnológico”.

Ha explicado que la impresión 3D puede ser aditiva, como se llama a la impresión por capas que se suman, o sustractiva, la que se hace con máquinas que trabajan vaciando una pieza compacta, y que se abre un mundo nuevo que cambiará el concepto de trabajo, de la industria y de grandes empresas, que permitirá crear miniempresas de proximidad para cosas concretas.

FAB10 Barcelona impresión 3D

“Ya hay herramientas para transformar el presente”, ha remarcado Díez, recordando que Barcelona es una ciudad pionera en tecnología 3D y la primera del mundo en poner en marcha una red de Ateneos de Fab Lab en los barrios para uso ciudadano, en los distritos de Meridiana y Les Corts con máquinas de impresión en 3D.

Aunque pueda parecer ciencia ficción, ha puntualizado, ya está en marcha un proyecto en el que participan el arquitecto Norman Foster y la Agencia Espacial Europea para instalar una máquina 3D en la luna con la que se pueda construir una ciudad espacial para los asentamientos que se manden en un futuro, utilizando como materia prima arena lunar.

Podemos hacer gafas, figuras, utensilios industriales y domésticos, ropa, y también casas con grandes máquinas 3D, y otro proyecto es crear minirobots articulados obreros para construir edificios en 3D.

En Fab Lab Barcelona se trabaja en proyectos menos espectaculares pero vitales como construir colmenas para abejas, en código abierto para todo el mundo, a las que se pondrán sensores para ver si los pesticidas, los niveles de CO2, o la contaminación sonora están causando su desaparición, un problema grave porque polinizan las plantas y tiene un importante papel en la agricultura.

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