Implantado un cráneo completo impreso en 3D

Redacción
Miércoles, 26 Marzo 2014
Implantado un cráneo completo impreso en 3D

Una mujer holandesa de 22 años ha recibido un implante completo de cráneo de un plástico compatible con su organismo, obtenido gracias a una impresora en 3D, según informa el diario El País. Aquejada de una dolencia que había añadido 5 centímetros de grosor a los huesos de su cabeza, ha sido operada en el Hospital Universitario de Utrecht (centro del país).

Según el neurocirujano jefe, Bon Verweij, el cerebro de la paciente estaba en peligro debido a la presión, y por eso se decidió reemplazar toda la caja ósea. La intervención se produjo hace tres meses, pero se ha esperado a que estuviera recuperada para anunciarla. Según el centro, ha sido la primera de su clase en el mundo.

“La mujer tenía problemas de coordinación, grandes dolores y sus facciones empezaban a deformarse. Que perdiera otras funciones cerebrales era cuestión de tiempo, por eso hemos sido radicales”, ha dicho el especialista, que permaneció durante 23 horas con su equipo en el quirófano. En estos momentos, la cara de la afectada es la de antes y ha recuperado la visión por completo. Incluso ha regresado al trabajo sin novedad.

 

Cráneo impreso en 3D

Hasta la fecha, los implantes craneales procedentes de impresoras en 3D eran parciales y de carácter temporal. Los polímeros biomédicos (macromoléculas presentes en los seres vivos añadidas a materiales sintéticos compatibles con el ser humano) utilizados para la reconstrucción del hueso, sustituían al titanio y acero inoxidable. Estos últimos requieren ajustes sobre la mesa de operaciones. La tecnología en 3D, por el contrario, se hace a medida mediante los modelos gráficos extraídos de resonancias magnéticas de la cabeza del afectado. En 2013, un hospital de Long Island (Estados Unidos) efectuó el primer implante parcial en el país. En Utrecht, los médicos señalan que el plástico usado por ellos servirá también para pacientes accidentados o con tumores.

Craneo impreso en 3D colocado en el paciente

 

Por su parte, el diario ABC destacas que cuando la estereolitografía o impresión en 3D fue inventada en los años 80 en Estados Unidos por Charles Chuck Hull se pensaba fundamentalmente en aplicaciones para el mundo del diseño pero que el sector que realmente está convirtiendo esta técnica en una esperanzadora revolución es el de la cirugía reconstructiva. 

Gracias a la impresión en tres dimensiones, explican los expertos, se puede crear un modelo exacto de la parte o partes del cuerpo que se van a reemplazar, lo que permite a los cirujanos operar en mucho menos tiempo al no tener que «ajustar» sobre la mesa de operaciones -como si de carpinteros se tratase- la prótesis a la realidad del paciente. Este menor tiempo de operación repercute en primer lugar en el periodo de recuperación, mucho más rápido, y en segundo lugar, en los costes de la operación, que se reducen.

Desde que las impresiones 3D llegaron al mundo de la cirugía en 2011, con el trasplante de la mandíbula inferior a una anciana holandesa de 83 años, la aplicación médica de estas técnicas ha sido vertiginosa. Las primeras prótesis de polvo de titanio y recubiertas de plasma y hueso artificial, han sido sustituidas ahora por otras de plástico y cada día se hace más evidente que la combinación de imágenes de alta resolución y la impresión en 3D de prótesis fabricadas con biomateriales están facilitando la creación de implantes anatómicos muy precisos. Más aún, en EE.UU. ya hay empresas que están trabajando con «tinta biológica», esto es, con impresoras 3D que emplean tejido humano obtenido de deshechos de trasplantes o intervenciones quirúrgicas. 

De momento, los trabajos de la empresa norteamericana Organovo, en colaboración con la Universidad de Missouri y el Instituto Nacional de Salud, no han conseguido hacer realidad la «impresión» de un hígado que se pueda trasplantar a un paciente pero sí de tejido biológicamente funcional que se puede utilizar para ensayos con fármacos o estudio de enfermedades. Uno de los problemas de los estudios con tejido hepático es que aunque los hepatocitos tienen una capacidad casi infinita para replicarse y reconstruir el hígado -son capaces de recuperar hasta dos tercios de un hígado dañado-, cuando son extraídas del cuerpo humano pierden rapidamente esa prodigiosa capacidad de regeneración.

Etiquetado como: cráneo, medicina, salud, Utrecht
Aplicación: Medicina