La impresión 3D contribuye al hombre biónico

Redacción
Miércoles, 26 Marzo 2014

La profesora de baile Adrianne Haslet-Davis recibió una gran ovación del público tras su actuación en uno de los eventos TED.

No fue por la forma en que embelesó a la audiencia con el movimiento de sus pies, sino por el simple hecho de que estaban ahí. Era la primera vez que Haslet bailaba públicamente desde que perdió su pierna en el atentado con bomba durante la maratón de Boston en 2013, según informó BBC Mundo.

Haslet soñó con volver a bailar desde los horribles sucesos de aquel 15 de abril.

 

bailarina Boston impresión 3D

 

Bailarina Boston impresión 3D

Y este sueño se hizo realidad cuando conoció a Hugh Herr, jefe del grupo de investigaciones Biomecatrónicas del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT).

Herr ha dedicado años de su vida a hacer que los miembros biónicos funcionen incluso mejor que los miembros reales.

 

 

Su interés en la materia tiene un origen personal. En 1982, era uno de los escaladores más exitosos de Estados Unidos cuando se perdió en el Monte Washington.

Atrapados en una tormenta, él y su compañero se perdieron y vagaron durante tres días. Con congelación severa y al borde de la muerte, ambos fueron rescatados pero con consecuencias.

A su compañero le amputaron una pierna y Herr perdió ambas.

hombre biónico impresión 3D

Nadie lo diría mientras camina confiado en el escenario de las conferencias TED de Vancouver, donde explicó cómo le afectó la amputación.

“No veía mi cuerpo como roto. Lo vi como una llamada para eliminar mi propia incapacidad y la de otros”, dijo.

Desarrolló prótesis especializadas para escalar y volvió a practicar este deporte “más fuerte que nunca”.

Hombre biónico impresión 3D

Él ha impulsado una evolución desde las prótesis de metal, madera y goma a auténticas prótesis biónicas.

Los llamados BiOMs, fabricados por su laboratorio, no se parecen a ningún otro miembro artificial, ya que son capaces de imitar las funciones del músculo perdido más que depender de los músculos que todavía se mantienen para aportar la energía que mueve el miembro artificial.

Se acoplan al cuerpo usando piel sintética que se mueve en la misma dirección que la piel real.

El miembro biónico imita cuidadosamente el modo en que se mueven los músculos en un miembro de verdad y el chip que controla su movimiento está incrustado en la prótesis.

Para hacer la prótesis de Haslet-Davis, el equipo del MIT invitó a bailarines a su laboratorio con el fin de modelar la forma en que los músculos funcionan al bailar.

hombre biónico impresión 3D

Los miembros biónicos y los exoesqueletos están cambiando la vida de un gran número de personas.

El brazo de Nigel Ackland fue triturado en un mezclador industrial y tras seis meses de operaciones y mucho dolor decidió que se lo amputaran.

“La persona sana que conocía fue sustituida por una ruina física y, dos años después, psicológicamente estaba en un lugar muy oscuro”, dice.

Su brazo “Terminator” desarrollado por BeBionic fue el más avanzado en su tipo cuando se lo colocaron en 2012.

Le ha cambiado la vida y no sólo porque ahora puede servirse una cerveza o atarse los cordones.

hombre biónico impresión 3D

“Ahora cuando camino por la calle la gente me mira a los ojos. Un brazo robótico es interesante. Nadie se ríe ya de mi, nadie se ríe de un cyborg”.

El año pasado Amanda Boxtel se convirtió en la primera mujer que caminó gracias a un exoesqueleto fabricado con una impresora 3D.

Había esperado ese momento desde que quedó paralizada en un accidente de esquí en 1992.

Pero a diferencia de Nigel, no se siente una cyborg, su exoesqueleto la hace sentir más humana.

“Tengo un sentimiento de euforia cada vez que me levanto”, cuenta.

hombre biónico impresión 3D

Todas estas personas son afortunadas. Todavía hay cerca de 20 millones de amputados en el mundo que no tienen acceso a prótesis.

Por este motivo, Herr piensa reunirse la próxima semana con el gobierno de EE.UU. para tratar de conseguir que los miembros biónicos sean más accesibles a todos los estadounidenses que los necesiten.

“Todo el mundo debería tener el derecho de elegir vivir su vida sin discapacidad“.

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Posteriormente, con motivo del primer aniversario del atentado de Boston, el diario El Mundo publicó este reportaje complementario a nuestra información, con el título de 'Una pierna biónica para renacer' y del que nos hacemos eco:

 

"El profesor Hugh Herr estaba haciendo el camino de Santiago hace un año cuando le empezaron a llegar mensajes de sus alumnos en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) sobre la explosión en el maratón de Boston. Al principio, creía que era una broma. Después, tan lejos, se sintió impotente. Pero también sabía que él acabaría ayudando a los supervivientes.

Las bombas mataron a un niño y a dos chicas e hirieron a 264 personas, entre ellas a 16 que se quedaron sin piernas.

Herr sabía lo que sentían. Con 17 años, se perdió cuatro días en una montaña de New Hampshire en medio de una tormenta a 30 grados bajo cero. Sobrevivió, pero sus piernas fueron amputadas por la congelación. Entregado alpinista, el adolescente construyó piezas de madera y metal para que sus piernas prostéticas le permitieran volver a escalar. Traumatizado por la muerte de un voluntario del equipo que le rescató, también decidió emplearse a fondo en ayudar. Estudió en el MIT y hoy, 32 años después del accidente, dirige un laboratorio que crea revolucionarias piernas biónicas.
 

Cuando volvió a Boston el año pasado, escribió un artículo en el 'Wall Street Journal' para decirle a los supervivientes que podrían volver a andar, bailar o correr gracias a la tecnología. En junio, dio una conferencia a la que estaban invitadas las víctimas y sus familiares. En el público se sentaba Adrianne Haslet-Davis, una profesora de bailes de salón que estaba animando a los maratonianos cerca de la línea de meta con su marido y perdió una pierna en la explosión. Con timidez, se acercó al ponente después de la charla. Herr había hablado con muchas víctimas de Boston, pero la chica le impresionó.
Una pasión truncada por la explosión.

Atentado Boston impresión 3D

"Estaba muy claro que tenía una pasión en su vida antes del atentado que tenía que continuar también después. Yo conectaba con esa pasión. Cuando perdí mis piernas, quería seguir con mi pasión. Lo entendía muy bien emocionalmente", explica Herr a EL MUNDO.

Su equipo de 35 personas en el MIT se concentra en construir piernas, rodillas y tobillos conectados con sensores a los nervios que quedan en los muñones y que todavía son capaces de transmitir las órdenes del movimiento exacto que querrían hacer con su pierna ausente. Su último invento se llama BiOM y es capaz de imitar el movimiento de los músculos que ya no existen con un cálculo concienzudo de la presión en cada paso de personas de la misma altura, peso y características que el afectado. Las piernas están hechas de silicona, titanio, aluminio y carbono, tienen sus propias baterías y están programadas con información descargada en un ordenador.

El laboratorio del MIT atiende a unos 400 pacientes veteranos de Irak y Afganistán y para ellos los técnicos han aprendido a emular los movimientos para caminar y correr, pero ésta era la primera vez que se dedicaban al baile. Para Haslet-Davis, tuvieron que estudiar horas y horas de grabación de bailarines y así entender la presión y los cambios que tendría que hacer el programa cargado a través de un chip en las piernas biónicas. "Caminar es muy repetitivo. Bailar es muy variado. Ante cualquier error, Adrianne se caería", explica Herr, que utiliza varios tipos de piernas para caminar, hacer alpinismo o nadar. "El alpinismo es como una danza vertical", cuenta.
Se sintió como una niña

La bailarina, que ahora tiene 33 años, dice que la primera vez que entró en el laboratorio de Herr se sintió "como una niña" al ver cómo podía recuperar su vida. El profesor le dejó probarse sus piernas y la llevó a dar un paseo y ella se puso a gritar de la emoción. La primera sesión en que consiguió dar unos pasos de baile llamó a Herr sin apenas poder creerlo. "Es un amigo", dice sobre el hombre que ha conseguido que vuelva a la pista de baile.

Atentado Boston impresión 3D

A finales de marzo, la joven se puso un vestido de flecos, unas bailarinas planas y salió a hacer una demostración con su pareja de baile en el escenario de una conferencia de tecnología y diseño en Vancouver. Sonaba una rumba, 'Ring My Bell', de Enrique Iglesias.

"Hicieron falta sólo tres segundos y medio para que los criminales y cobardes la sacaran de la pista de baile. Nos costó 200 días volverla a poner allí", explica Herr.

Su mantra es que todas las personas tienen "el derecho a vivir sin discapacidad" y que "una persona nunca puede romperse, sino que es nuestra tecnología la que está rota".

Su obsesión ahora es conseguir baterías que duren más y tejidos más cómodos para adaptar la pierna biónica al cuerpo. Busca más financiación para sus proyectos y que más seguros incluyan sus prótesis en la cobertura de accidentes. La pierna biónica más moderna cuesta unos 50.000 dólares (unos 36.000 euros).

Para Herr, la mayor satisfacción es ver a la bailarina feliz. También sabe que el camino es el largo y la atención constante del exterior no siempre ayuda.

La chica fue la estrella invitada al programa de 'Meet The Press' de la NBC. Hizo dos peticiones: que la llamaran "superviviente" y no "víctima" y que nadie mencionara el nombre de los acusados del atentado, los hermanos Dzhojar y Tamerlan Tsarnaev, que ella nunca ha pronunciado. La cadena no cumplió y la chica abandonó el plató llorando. "Cambiemos de idioma para honrar a los supervivientes y no concentrarnos en los criminales", pidió después

 
 

Aplicación: Discapacidad, Medicina