El mercado de la impresión será 3,5 veces mayor de lo que se creía

Redacción
Lunes, 27 Enero 2014

Por si aún quedaban dudas de que el sector financiero cree en la viabilidad económica de la impresión 3D, un reciente informe de Credit Suisse ha despejado todas las inquietudes al respecto.

Un equipo del banco suizo dirigido por Jonathan Shaffer ha revisado al alza su proyección sobre la evolución del sector de la impresión 3D hasta el año 2016 tras llegar a la conclusión de que alcanzará un volumen de 800 millones de dólares, frente a su estimación inicial de 175 millones, lo que supone un crecimiento del 357%.

La razón para este espectacular incremento en las previsiones del banco suizo radica en que no se había percatado de las oportunidades de negocio que generarán tanto los consumidores como los denominados 'prosumidores', esto es ingenieros, arquitectos y personas dedicadas al mundo de la enseñanza.

El mercado de la impresión 3D será 3,5 veces mayor de lo que se pensaba

Jonathan Shaffer explica cómo esta tecnología podría alcanzar un uso generalizado: "Creemos que con el tiempo podría lograr una penetración de casi el 100% entre los ingenieros, ya que se convertirá en una herramienta habitual en sus labores profesionales. Por otra parte -añade- la impresión 3D tendrá en los arquitectos (sólo en Estados Unidos hay censados 222.500) otro gran motor de crecimiento potencial, a pesar de que su afición por el diseño asistido por ordenador es menor que entre los ingenieros recién graduados. Estimamos además que los jóvenes menores de 18 años serán el principal grupo que adoptará esta tecnología, ya que son más propensos al ser nativos digitales, como demuestra la facilidad con la que manejan ordenadores, teléfonos inteligentes y tabletas".

La clave esencial serán los 'prosumidores', ya que los 'manitas' tanto profesionales como aficionados hallarán en la impresión 3D una tecnología de gran utilidad para ayudarse en la realización de prototipos. Se trata, además, de un colectivo menos sensible a los precios de las impresoras tridimensionales porque valoran más que la cuestión económica la fiabilidad, la calidad de la impresión y el servicio, amén de que las nuevas generaciones de impresoras 3D harán frente a estas preocupaciones.

Según Shaffer, los precios que los 'prosumidores' estarán dispuestos a pagar por una nueva unidad de escritorio asciende a 7.500 dólares, frente a los 1.500 de los consumidores normales.

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