"Todos tendremos en el futuro unas gafas y una impresora 3D"

Redacción
Sábado, 23 Noviembre 2013

El ingeniero y profesor asturiano Ramón Rubio, fundador entre otras empresas de 'Additions', dedicada a la fabricación aditiva, ha concedido unas declaraciones a 'La Nueva España' en las que habla de sus proyectos, muy inspirados en la observación de la Naturaleza.

Los edificios son fruto de la Naturaleza en las investigaciones de Ramón Rubio. Este ingeniero industrial dirige un trabajo basado en la observación del comportamiento de semillas y hojas para la construcción de envolventes de fachadas con una mayor eficiencia energética. "El estudio de los seres vivos puede ser determinante para enfocar determinados problemas cotidianos", asegura el experto en biomimética, que forma parte de un grupo especializado en realidad virtual y fabricación aditiva, con laboratorio en la Escuela Politécnica de Gijón (España). "En un futuro no demasiado lejano, todos tendremos unas gafas y una impresora 3D en casa, como ocurre ahora con la televisión o la radio", sostiene este entusiasta defensor de la colaboración entre la Universidad y la empresa privada. "Me encantaría que los campus asturianos estuvieran en el centro de las ciudades, para que la sociedad pudiera ver lo que hacemos, porque estamos obligados a ser el eje del conocimiento", remata.

La andadura académica de Rubio comenzó antes incluso de que terminara su trabajo fin de carrera, a principios de la pasada década, con un contrato vinculado a un proyecto desarrollado por el profesor Pedro Ignacio Álvarez Peñín. Poco después, consiguió una plaza de asociado en el área de Expresión Gráfica en la Ingeniería y, en 2003, leyó su tesis doctoral, dedicada al desarrollo de un programa para facilitar el aprendizaje del dibujo técnico entre los alumnos, al margen de los métodos tradicionales. Tras un breve período como contratado doctor, se convirtió en titular hace tres años. "Siempre fui un amante de la enseñanza. Por eso, me parece fundamental que los profesores universitarios recibamos conceptos de docencia antes de ponernos a impartir clases", explica.

Este convencimiento le empujó a matricularse en varios cursillos impartidos en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación y, más tarde, en el máster en Estudios Sociales de la Ciencia, en Filosofía y Letras. Fue su primer contacto con el ecodiseño, raíz de su actual línea científica.

El ingeniero desarrolla sus trabajos, desde 2008, en el grupo de investigación Ideascad, que fundó junto al profesor Santiago Martín y que ha alumbrado tres empresas tecnológicas: Vórtica, especializada en diseño generativo; Additions, dedicada a la fabricación aditiva (impresión 3D), y Pixels Hud, a la realidad virtual. "Nuestro principal objetivo es que los chavales encuentren en nosotros un cauce para ser emprendedores, una labor muy complicada en España", explica.

Ese espíritu innovador le llevó a presentar su proyecto "Bio indesign", dedicado a la observación de la "piel" de hojas y semillas, para conocer aspectos como la transpiración, que puedan utilizarse posteriormente en el diseño de fachadas envolventes. "Estas partes de las plantas tienen unas características que pueden ser muy útiles a la hora de construir un edificio. Por ejemplo, se puede reducir la entrada de frío o la pérdida de calor a un edificio", comenta. El trabajo, que no consiguió financiación nacional en la última convocatoria de ayudas ministeriales, recibió el pasado mes de julio parte de los fondos de urgencia aprobados por el Principado para sostener la labor investigadora.

En paralelo, Rubio, ha iniciado otro proyecto, en colaboración con su compañero Martín y un oculista gallego, para optimizar los gráficos empleados en las simulaciones con gafas 3D. El gijonés también se ha especializado en la difusión de la impresión en tres dimensiones, una revolución aún incipiente, basada en la fabricación de objetos mediante la superposición de capas sucesivas de material. "Es una tecnología que no tiene límites. A día de hoy, la fabricación de piezas mediante este procedimiento es más económica a pequeña escala. Pero las posibilidades que ofrece son muy superiores a las de la fabricación tradicional", explica. "Estamos a las puertas de una gran transformación del sistema productivo", concluye.

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