Visión desde Rusia de la primera pistola de metal impresa en 3D

Redacción
Sábado, 23 Noviembre 2013

La Voz de Rusia, emisora oficial del Gobierno de Moscú, se ha hecho eco de la noticia de la primera impresión tridimensional en el mundo de una pistola de metal en la otra superpotencia, Estados Unidos, por la empresa Solid Concepts. Realiza al respecto un análisis ambivalente, que oscila entre la sensación de que se trata de una mera operación de marketing empresarial y la preocupación por que puedan imprimirse armas de forma masiva, como resultado del conjunto de muchas decisiones individuales en el futuro, cuando estén extendidas las impresoras 3D.

Por ello, su titular lo escribe entre interrogantes, como no sabiendo a qué carta quedarse: “¿Se imagina armas impresas y en grandes tiradas?”. Y he aquí la transcripción de su análisis:

En el aparato que trabaja con polvos metálicos ha sido impresa por vez primera una pistola de verdad. Los escépticos temen que tales tecnologías puedan conducir a la propagación incontrolada de armas de fuego. Pero otros estiman que este tipo de pistola es un truco publicitario de la firma estadounidense Solid Concepts y que las impresoras tridimensionales serán empleadas, en primer lugar, en la esfera de la tecnología espacial.

El prototipo de la primera pistola metálica impresa ha sido el legendario Colt de calibre 45, diseñada en 1911 por John Moses Browning. El modelo M1911 es empleado hasta el día de hoy por los infantes de Marina y por las unidades especiales de EEUU. Todos los detalles de la pistola, incluso el estriado del cañón, fue fabricado con polvos de acero inoxidable y con una aleación de níquel, mediante el denominado proceso de sinterización por láser. La pistola así "modelada" exhibió una elevada precisión de tiro.

Surge la pregunta de ¿a quién le podría interesar el nuevo método de producción de armas? Hay que precisar de inmediato que la impresora tridimensional 3D, capaz de acuñar piezas metálicas, es un aparato voluminoso, complejo y dispendioso. Además, para los norteamericanos resulta más simple y más rápido comprar un arma hecha en tiendas especializadas, explica Alexánder Kudriashov, director de la revista Calibre:

–En EEUU, la única pieza numerada que se comercializa es el armazón del arma. Para todo el resto no está limitada su venta. Es decir, usted puede hacer el encargo y por correo van a enviarle las partes que sean de un arma de la firma que quiera. El problema está solo en el armazón, pero en EEUU, su fabricación individual no constituye una violación de la ley. De ahí que se vendan terminados en un 80 %. ¿Hasta qué grado resulta interesante encargar todo esto a la impresora?

Emplear las impresoras 3D para la fabricación de armas a personas que tienen problemas con la ley no parece ser tampoco la decisión más conveniente, considera el analista político Alexánder Goltz:

–Para la persona que decidió hacerse con un arma ilegalmente existen otras formas menos exóticas y más fáciles de adquisición. Por ejemplo, comprarla en el mercado negro. Ello requiere menos gastos y lleva menos tiempo.

Los expertos estiman que el arma de fuego impresa no desatará el crecimiento de la criminalidad. Los especialistas trazan un paralelo con la pistola de plástico Liberator. Hace medio año, sus esquemas detallados suyos estuvieron accesibles en Internet. Ello generó la alarma de los escépticos, pero hasta ahora no se ha registrado un solo crimen cometido con el empleo de Liberator.

La noticia del "Colt impreso" ha sido más bien un artilugio mercadotécnico de la firma de Texas. En su sitio, los diseñadores ofrecer fabricar, en cinco días en una impresora tridimensional la pieza que sea de un arma.

Los expertos aseguran al mismo tiempo que la competencia entre los productores tradicionales y las firmas que trabajan con impresoras 3D solo se irá agudizando con el tiempo. La impresión o acuñado de piezas de plástico y de metal está cobrando un ritmo acelerado. Sobre todo en la construcción de aviones y en la electrónica, señala el experto en tecnologías láser Valeri Soldátov:

–Este tipo de tecnologías es el futuro. Si se puede hacer un ejemplar, se pueden hacer millones. Y no hay que gastar tiempo en la proyección del modelo y en su fabricación.

Cuando sean disminuidas las dimensiones de las impresoras 3D, estas podrán ser empleadas en la exploración de otros planetas, supone Valeri Soldátov. Pues, en esos aparatos será posible imprimir distintos equipos para las colonias en Marte, por ejemplo.

 

 

 

 

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