La pionera del metal 3D como diseño artístico

Redacción
Domingo, 15 Diciembre 2013

La revista Time eligió en 2007 una de sus lámparas como uno de los 100 diseños más influyentes del año. Bathsheba Grossman es una artista pionera en la impresión directa de metal en 3D como medio de expresión artístico, sus trabajos han inspirado a otros artistas a la hora de experimentar con la impresión tridimensional y su éxito después de muchos años sobreviviendo con todo tipo de oficios y ocupaciones alentó a los fabricantes de impresoras 3D y a los desarrolladores de aplicaciones a considerar el diseño con la técnica tridimensional como un mercado con gran potencial.

La artista siempre mostró su interés por explorar la relación entre el arte y las matemáticas. Confiesa que su trabajo versa sobre la vida en tres dimensiones, más allá del juego de palabras que sugiere la impresión 3D: la simetría y el equilibrio, desde el origen hasta el infinito  y la busca de la belleza en la geometría.

En su página web escribe que ello no se debe a que ame los gadgets: “Es mucho más turbulento hacer esto que usar las técnicas maduras que dominan la mayoría de los escultores. Lo hago –añade- porque las formas que tengo en mente no son moldeables  y quiero hacer una gran cantidad. Estas dos limitaciones, en conjunto, resultan ser muy restrictivas: la técnica escultórica más tradicional simplemente o permite trabajar con objetos moldeables”.

 Bathsheba Grossman confiesa que tiene un modelo de negocio básico que no le limita las tiradas. Su precio es tan bajo como los costes se lo permiten y la mayoría de sus ventas son directas a los clientes a través de Internet. Opina que un libro no pierde su valor por que muchas personas lo hayan leído, sino al contrario: es más valioso cuantos más seguidores tiene. Por eso, para esta artista, gracias al advenimiento de la impresión 3D nos hallamos en el primer momento de la historia del arte en que una escultura puede ser, en sentido amplio, publicada.

Según Bathsheba Grossman, dicho esto la siguiente pregunta que la gente plantea es si esto es su trabajo real o no. “En el presente –afirma- soy feliz de decir que es así. Me llevé diez años desde que salí de la Escuela de Arte –continúa- ganar un dólar, tiempo durante el cual trabajé como programadora, profesora, escritora, mecanógrafa, diseñadora de páginas web, etcétera, mientras esculpía figuras a mano. En el último año del siglo XX la impresión 3D alcanzó tal desarrollo que podía hacer mi trabajo y entonces, bastante repentinamente, comencé a ser una artista”.

El testimonio que ofrece en su página web prosigue en estos términos: “Eso fue satisfactorio, por supuesto, pero ello trajo nuevos desafíos, como seguir aprendiendo sobre CAD, cometer caros errores con la alta tecnología y seguir tratando de convertir el trabajo en dinero. Siempre hay mucho que hacer. Pero nada de esto es importante para el trabajo artístico. Naturalmente, le tomo afecto, pero una vez que una pieza está hecha, sigue su propio camino. Mis diseños son visiones del orden en el universo, mis lugares pacíficos; siento calma y esperanza haciéndolos y espero que aporten algo de esa satisfacción a la vida de sus usuarios”.

Bathsheba Grossman reconoce que es conocida en la cultura ‘geek’ y en la industria de la impresión 3D, pero que no ha hecho muchas incursiones en el mundo del arte tradicional porque exponer en las galerías no es su objetivo. Su decisión conscientemente adoptada hace ya muchos años en el pasado fue la de trabajar pensando en el espectador en vez de –dice- tratar de ganarse la atención de los “guardianes culturales”.

He aquí un vídeo sobre la forma de trabajar de esta artista:

 

 

 

 

 

 

 

Categoría: Diseño Internacional