¿Y cuando se pueda imprimir un riñón?

Redacción
Domingo, 29 Septiembre 2013

Sesenta emprendedores, empresarios, artistas, científicos, historiadores, tecnólogos y profesionales de diferentes sectores y edades han participado en el "Barcelona Challenge 2020", un encuentro para poner en común las fortalezas y oportunidades de la capital catalana , compartir los retos de futuro y pensar nuevas ideas para situar Barcelona como una de las ciudades de referencia del siglo XXI.

 Divididos en dos grupos, compartieron sus visiones en torno a cuatro ejes: la educación, la evolución de la sociedad en la era tecnológica, la importancia de la industria y las oportunidades de empleo en la nueva economía.

 La jornada contó con la participación de Salim Ismail, el director ejecutivo y actual embajador global de la Singularity University, que presentó las líneas principales de trabajo de este centro de estudios de vanguardia para ejecutivos mundiales ubicado en Silicon Valley.  “Estamos digitalizando el mundo –dijo-. Y el mundo –añadió- se está desmaterializando. Estamos conectando y reconectando el cerebro continuamente. Vamos a cambiar el mundo”.

Según la referencia de La Vanguardia, Salim Ismail  puso sobre la mesa el caso de las impresoras en 3D, cómo estas máquinas han abaratado su coste, a la vez que han aumentado las prestaciones. “Ahora cuestan dos mil euros, pero es que nos permiten moldear y se pueden utilizar 70 materiales diferentes. Se puede hacer comida. Si quieren ser chefs, pueden quedarse obsoletos en muy poco tiempo. ¿Una bicicleta? Se puede imprimir, ensamblarla y utilizarla minutos después”, explicó Ismail.

“Pero, es que, hemos convertido lo físico en un archivo. Hemos aprendido a leer el genoma. Antes, hacer secuencias de genoma humano costaba 2,700 millones de dólares. Ahora sale por unos mil dolares”, continuó. “¡Tenemos una forma de vida que se autoreplica!”, insistió, con respecto a los avances genéticos actuales.

“Ahora podemos crear plantas... por ejemplo fosforescentes. ¿Se imaginan lo que ganaríamos plantándolas en el margen de las carreteras. El mundo va a cambiar. El mundo nunca será igual”, sentenció Ismail que señaló que ya cuentan con la tecnología para fabricar algunos órganos, por ahora más sencillos, a través de células madre y las nuevas impresoras tridimensionales.

“¿Se imaginan cuando se pueda imprimir un riñón? En cuatro años se podrá hacer”, añadió.  En este sentido, el director de la Singularity explicó que se está estudiando el uso de bacterias para recuperar cobre de vertederos. Ya hay drones autónomos que se organizan ellos mismos para tomar una canción. “¡Vamos a vivir una explosión del espionaje industrial!”, bromeó Ismail que, aseguró que, los avances también en robótica harán que en diez años ya no habrá trabajadores en la fábricas.

Existe la tecnología. Existen los robots y su coste actual, de cada unidad, ronda los 22.000 dólares. Esa tecnología cambiará completamente el mundo y lo harán en poco tiempo. La Singularity, de hecho, vaticina que en décadas habrá un exceso de energía, uno de sus profesores que en 30 años, incluso desaparecerán los Estados Unidos. Volverán los Estados Nación. La fisonomía del mundo cambiar.

“Los expertos siempre piensan en lineal. Toda la educación es lineal. Y estamos en un mundo que se mueve en una curva. Que no es lineal. Y que para nada es previsible —manifestó Salim—. Eso encierra una amenaza y unas oportunidades increíbles”, añadió. “China basa su economía en el montaje de piezas... ¿Que pasará en China cuando eso ya no sea necesario?. El mundo va a cambiar”, insistió. “Todos nuestros mecanismos se basan en la predecibildiad, cuando nuestro mundo es imprevisible”, añadió el director de la Singularity. “La democratizacion de todo esto es el futuro. Los emprendedores locos serán los que nos permitirán avanzar”, sentenció.

 

 

 

 

Aplicación: Medicina