Robot imprimible en 3D para discapacitados

Redacción
Viernes, 11 Octubre 2013

Bit Brain Technologies es una empresa spin-off de la Universidad de Zaragoza que nace del equipo de investigación en tecnología de Brain-Computer Interface (tecnología BCI). Está centrada en el desarrollo y comercialización de tecnología de interfaz cerebro-computador. La misión que se ha trazado Bit-Brain es hacer accesible esta compleja tecnología poniéndola al servicio de todos: Brain Computer Interfaces for all.

En esta línea de actuación está fabricando un robot imprimible en 3D, basado en la plataforma de hardware libre Arduino, para teleasistencia a personas discapacitadas o que carezcan de movilidad por problemas en las conexiones cerebrales.

A los pacientes les colocaban un gorro de electrodos para ver cómo se comportaba su cerebro cuando imaginaban que movían un brazo. Pero sin uno real que se moviera, era difícil para los pacientes saber si estaban realizando el ejercicio bien. “El brazo robótico da un ‘feedback’ positivo a las personas”, indica María López, socia fundadora de Bitbrain, en declaraciones al Heraldo de Aragón.

 “Para la 'spin-off' era muy caro comprar un brazo robótico, por lo que decidimos fabricar las piezas con una impresora 3D”, explica María López. Fue entonces cuando entraron en el proyecto Adrián Sánchez y Sergio Sota, dos estudiantes de 4º del Grado en Ingeniería Informática de la Universidad de Zaragoza. La empresa se encargaba de la parte de neurorrehabilitación mientras que ellos han sido los artífices de dar ‘vida’ al robot.

Más 200 piezas han sido necesarias para construir el humanoide, compuesto por un busto y dos brazos articulados. “Lo más complicado ha sido darle a la mano el sistema de movimientos”, observa Adrián Sánchez. Los planos para construir las piezas los consiguieron a partir de la web Inmoov, creada por el escultor francés Gael Langevin, que las ofrece en código abierto, y con ellas, mucha paciencia y sus conocimientos consiguieron darle forma.

Junto con Sergio Sota también han programado el código que permite los movimientos y el software necesario para controlarlo. “Ha sido bastante interesante hacer distintas cosas a las que se suelen hacer en clase, como construir el prototipo o programar en distintos lenguajes, y probar lo que hemos aprendido”, cuenta Sergio Sota. El momento más especial para él es “acabar cada parte y ver que lo que has hecho funciona bien”.

 Con este proyecto, como con el resto, Bitbrain pretende que la “tecnología llegue a todos los pacientes”, explica María López. Desde 2010, se encarga junto con su socio Javier Mínguez de que los conocimientos sobre neurotecnología que elaboraba la Universidad pero no se aplicaban a la vida real puedan llegar a todos.

 

 

Aplicación: Discapacidad