Prodintec, impresión industrial 3D española

Redacción
Miércoles, 11 Septiembre 2013
La fabricación aditiva (también conocida como impresión 3D) consiste en la fabricación de piezas a partir de un modelo 3D, sin necesidad de moldes ni utillajes de ningún tipo, mediante la deposición de capas de material y su posterior consolidación, que puede realizarse mediante sinterizado láser, curado por luz ultravioleta o adición de un aglomerante, dependiendo de la tecnología.
 
En la empresa española Prodintec cuentan con tecnologías de fabricación aditiva para la obtención de piezas en una amplia variedad de materiales: metales (titanio, aluminio, inconel, acero inoxidable, acero para herramientas, cromo-cobalto...), poliamida (pura y cargada con aluminio), resinas (con diferentes grados de gomosidad), material cerámico... Además, sus técnicos son expertos en el rediseño de piezas para aprovechar al máximo el potencial de esta tecnología y conseguir mejorar sus prestaciones.
 
Entre las ventajas que ofrece esta tecnología están el poder reproducir cualquier geometría imaginable, ofrecer una respuesta inmediata a las cambiantes necesidades del mercado y atender la creciente demanda de diferenciación y personalización de los productos por parte de los consumidores.
 
La fabricación aditiva tiene especial aceptación en los sectores de medicina (fabricación de implantes médicos, productos ortopédicos y herramientas quirúrgicas a medida y programación y planificación quirúrgica), moldes y matrices (fabricación de piezas con canales de refrigeración internos, insertos o moldes híbridos), aeronáutica y automoción (fabricación de piezas con estructuras aligeradas o canales internos y sometidas a frecuentes cambios de diseño), arquitectura y topografía ( fabricación de maquetas) y educación (fabricación de modelos).
 
Antes de que España despertara de la larga siesta del ladrillo, en 2004, el equipo de este centro apostó, medio a ciegas, por la nueva tecnología. En los primeros años, los directivos de las empresas eran escépticos. En cambio, ahora las máquinas no se paran ni en fin de semana.
 
"Este año hemos notado un cambio radical, notamos que en la cultura empresarial ya existe el concepto de la impresión 3D, no hay que convencer a nadie. Hace ocho años, no sabíamos si la apuesta era buena. Tuvimos que evangelizar mucho; aunque si piensas en el producto final, te cambia el paradigma. Desde Atapuerca, el ser humano siempre había quitado material para obtener una pieza, pero ahora es justo al contrario", explica a Teknautas Íñigo Felgueroso, director de Prodintec.
 
Hoy, trabajan para más de 500 compañías, gestionando más de 600 encargos al año, con producciones de piezas únicas o series con miles. Por confidencialidad, el centro no puede nombrar las empresas para las que fabrican, pero forman parte del sector aeronáutico, médico, la automoción y la construcción, donde han iniciado contactos para poner en marcha una nueva línea de producción. 
 
En cuanto a los materiales, más allá del plástico, el rey de las impresoras 3D a nivel usuario, dominan desde hace años varios tipos de soluciones, desde el yeso, la resina o las poliamidas, hasta metales como el titanio, el aluminio, el inconel (usado en aeronáutica) o el cromo cobalto, en este caso para el sector médico.
 
"Son impresoras de alta producción, y están orientadas a la industria por su alta capacidad tecnológica. Nos diferenciamos en la experiencia, adquirida durante ocho años, porque suena muy fácil decir que llega el archivo al centro y sólo tienes que darle a un botón. Hay diferentes estrategias de fabricación, y eso te lo enseña el día a día, con cientos y miles de referencias", apunta Estela Montes, desarrolladora de negocio de fabricación aditiva.
 
"Hay dos líneas claras. Por un lado, las máquinas de bajo coste que acabaremos teniendo todos, para tus trabajillos. Por otro, las máquinas industriales, para productos en serie, y creo que esto es lo que realmente tendrá más impacto. En España somos una referencia, por nuestra capacidad de producción, pero estamos muy lejos de países como Alemania, Holanda o Bélgica", añade Felgueroso.
 
En Estados Unidos, Obama aprobó en 2012 una inversión de 40 millones de euros dedicada a un programa de fabricación aditiva. Este mismo mes, Reino Unido anunció una línea similar de 15 millones de libras. Y en mayo, Asian Manufacturing Association (AMA) adquirió en China el compromiso de crear diez centros tecnológicos de impresión 3D con un apoyo de 30 millones de dólares.
 
De momento, según el último informe Wohlers, el 38% de las instalaciones de fabricación aditiva del mundo están en Japón, seguido de EEUU (9,7%), Alemania (9,4%) y China (8,7%). En total, existen 16 empresas de Europa, siete de China, cinco de EEUU y dos de Japón que fabriquen y vendan sistemas de fabricación aditiva para la industria. España, de momento no aparece en esa película. Hacen falta actores principales y más espectadores convencidos.
 
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