Introducen una pistola 3D en el Parlamento de Israel

Redacción
Jueves, 12 Septiembre 2013
Introducir una pistola en el parlamento israelí y empuñarla a escasos metros del Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, sin que los servicios de seguridad ni los detectores de armas del edificio la interceptasen. Eso es lo que han conseguido los reporteros de un programa del Canal 10 de Israel, utilizando para ello una impresora 3D y los planos del arma Liberator, hechos públicos por el estudiante estadounidense Cody Wilson en mayo de este año.
 
De hecho, los periodistas consiguieron introducir el arma en el Knesset, la cámara israelí, dos veces y en ningún momento fue detectada. La primera vez la llevaban encima en una reunión con la oficina de asuntos internos; la segunda, en una ceremonia en la que intervino Benjamin Netanyahu. 
 
El reportero se sentó a solo unas filas de distancia de la tribuna donde hablaba el Primer Ministro y en el vídeo se observa cómo saca la pistola de la chaqueta y llega incluso a apuntarle con ella.
 
 
La pistola Liberator se hizo famosa en mayo de este año cuando Cody Wilson, estudiante norteamericano, publicó en internet los planos para fabricarla utilizando una impresora en 3D. Esto suponía un problema añadido al difícil control de armas en Estados Unidos, así que en pocos días, el Departamento de Defensa solicitó a Defense Distributed, la empresa de Wilson, la retirada de los planos de la red. 
 
Pero es imposible eliminar totalmente la información una vez publicada, y todavía se pueden encontrar las instrucciones online. 
 
La Oficina del Primer Ministro y la Agencia de Seguridad Israelí han calificado la broma como “un acto irresponsable que podía haber puesto en peligro a los que llevaron a cabo la dudosa misión periodística y podía haberles causado un daño serio”. Pero lo cierto es que estos periodistas israelíes han demostrado que esta polémica traspasa las fronteras estadounidenses. 
 
En un país tan preocupado por la seguridad como es Israel, la introducción de un arma en el parlamento demuestra que tampoco allí están preparados para hacer frente a este tipo de fabricación casera de armas. Según el Canal 10, para el que trabajan los reporteros, en el país hay cientos de impresoras 3D que se pueden adquirir por unos 2.000 dólares. El plástico con el que se fabrica el arma apenas cuesta unas decenas de dólares más.