Lupeon, impresión 3D bajo demanda

Redacción
Miércoles, 11 Septiembre 2013

Cuando Luis Mandayo regresó a casa tras pasar un curso en Viena lo tenía claro. Sabía que su única salida era fundar su propio negocio si no deseaba emigrar de nuevo. Aquellos largos meses en la capital austriaca le habían servido para estudiar, acabar su tesis y recoger ideas para el futuro.

De vuelta a su Galicia natal, y asociado con su amigo Adrián Sánchez, ha desarrollado un proyecto con el que prácticamente ha dado el salto a una nueva dimensión. «Dicen que no hay mayor fracaso que no intentarlo. Por eso decidimos arriesgar nuestros ahorros y fundar Lupeon», cuenta Mandayo sobre esta empresa pionera que imprime en 3D bajo demanda. Es decir, hacen realidad (objetos físicos) cualquier diseño que necesite el cliente. Así, por ejemplo, si se rompe la placa de plástico embellecedora de un enchufe no hará falta que demos mil y una vueltas para encontrar un recambio, ya que esta compañía es capaz de reproducir un modelo idéntico.

Inversión inicial

Para ello, estos dos veinteañeros compraron tres impresoras FDM (modelado por deposición fundida) de 3D. Unas máquinas que sirven para crear piezas con plástico ABS –«como el de los Lego o gran parte de los coches»– o el biodegradable PLA. Pero no se limitan a fabricar recambios.

En la actualidad, sus principales clientes son empresas que buscan representar prototipos que por ahora solo existen sobre plano. «Maquetas para mostrar a los clientes o para saber si el proyecto va por el buen camino», afirma Luis Mandoya.

No por ello es necesario que la pieza en cuestión esté dibujada con un programa informático de diseño en tres dimensiones. «No todo el mundo sabe hacerlo. Cualquiera que tenga una idea y no sepa plantearla puede recurrir a nosotros. Lo hacemos por ellos. También hemos llevado a cabo técnicas de fotometría que consisten en sacar instantáneas de todos los detalles de la pieza para reproducirla», explica. Una labor que se simplificará en cuanto reciban el escáner 3D, previsiblemente antes del final del verano. Además tienen previsto adquirir nuevos modelos de impresoras. Y es que a medida que vencen las patentes de esta tecnología, su precio ha bajado de forma vertiginosa (algunas han alcanzado el 10% de su precio inicial). «Se ha rebajado tanto que ya no son asequibles únicamente para las grandes multinacionales», comenta Luis Mandayo. Incluso se ha creado una sociedad que ha desarrollado máquinas de este tipo a bajo coste utilizando la posibilidad del ‘hardware’ libre, lo que se ha denominado ‘RepRap’.

Pese a contar con una céntrica oficina en Santiago de Compostela, muy pocos llaman a su puerta. La mayor parte de su negocio llega por Internet. De hecho, cada día reciben una media de cuatro pedidos en su web (que fue diseñada por ellos mismos).

Camino por recorrer

Aun así subrayan que, como a toda ‘start-up’, les queda mucho camino por recorrer. «Estamos creando un modelo de negocio inexistente hasta el momento y nuestro objetivo es crecer como compañía a medida que este nicho de mercado se vaya desarrollando», aseguran los fundadores de Lupeon y añaden que con el paso del tiempo esperan contratar a tiempo completo a tres personas que actualmente ya colaboran con ellos.

«En Viena yo alucinaba con la calidad de impresión que posee este tipo de tecnología, que incluso puede replicar la estructura de los huesos», declara Luis Mandayo. Relata cómo vio una importante ocasión de hacer negocio, ya que aunque existían negocios de este tipo en Estados Unidos y la Unión Europea aún no había ninguna en España y Latinoamérica (de donde reciben la mayoría de sus encargos).

Además de en el presente, sus ojos ya están fijados en el futuro, cercano y lejano. Entienden que, en el día de mañana, el precio de las impresoras 3D seguirá cayendo y se convertirán en asequibles para cualquier particular. «Probablemente en el futuro habrá una en cada casa, como sucede en la actualidad con las de papel. Pero siempre será necesaria la existencia de centros especializados para encargos más profesionales», sostiene Mandayo.

Aun así, no quieren limitarse a ser un simple centro de «reprografía 3D» y han montado una incipiente comunidad para creadores que quieran darse a conocer. Personas que compartan con el resto de usuarios algún diseño propio y, de esta forma, puedan embolsarse una comisión.

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País: España