Vestido en 3D con 12.000 cristales de Swarovski

Redacción
Jueves, 05 Septiembre 2013
Cuando la "reina del burlesque" Dita von Teese entró en la sala, parecía como si hubiese venido de otro mundo. "Un reportero comentó: 'Parece sacada de un videojuego'. Y tenía razón", recuerda Francis Bitonti.
 
Lo que creó esta impresión era un vestido de nylon adornado con incontables puntos negros y 12.000 cristales de Swarovski. El arquitecto y diseñador neoyorquino Bitonti había creado el vestido de la modelo junto con su colega Michael Schmidt y lo había fabricado en una impresora 3D. Es la primera prenda salida de la impresora que suscitó un gran interés por parte de los medios de comunicación.
 
 
Según los amantes de la técnica, la nueva tecnología de impresión va a inaugurar la próxima revolución industrial. Válvulas del corazón, repuestos para máquinas e incluso armas se podrán fabricar con la impresora 3D, pronostican los admiradores de la tecnología moderna.
 
Sin embargo, también hay artistas y diseñadores que están utilizando la técnica para producir objetos novedosos, esculturas o joyas. La técnica funciona de la misma manera que en una impresora tradicional de inyección de tinta: una lanzadera se desplaza de un lado a otro y pone una capa sobre otra hasta formar un objeto tridimensional. En lugar de tinta, estas impresoras utilizan nylon, cerámica y sobre todo plástico, entre otros materiales.
 
Francis Bitonti ya lleva seis años trabajando con la nueva impresora. El diseñador proyectó en la computadora collares, cinturones y un guardabicicletas y mandó imprimir estos objetos a una empresa especializada. Todavía recuerda muy bien una silla blanca cuyo aspecto da la impresión de haber sido tejida con muchas ramas: "El objeto era tan complejo que no se podría haber fabricado de otro modo", dice Bitonti.
 
Ya cuando estudiaba arquitectura, este diseñador, de 29 años, se interesaba por formas y dibujos estrambóticos y los simulaba en imágenes tridimensionales en la computadora. Ahora puede imprimir sus obras de arte. Para Bitonti se trata de una nueva forma de expresión: "Ya no se ve ninguna huella de la mano".
 
Científicos del renombrado Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) también están investigando cómo se puede utilizar la técnica de la impresión 3D para el diseño y la arquitectura del futuro. En el laboratorio, la profesora Neri Oxman intenta crear objetos más grandes. "En el futuro cercano podremos imprimir edificios", asegura.
 
La idea es fabricar capa sobre capa paredes de hormigón con un brazo robótico transformado en una impresora 3D. En el futuro, todo el mundo podrá diseñar su propia casa, augura Oxman.
 
¿Cómo están influyendo ya hoy en día una impresora y el progreso técnico en nuestra vida? Con el arte que crea la impresora 3D, el artista neoyorquino Josh Kline intenta aclarar esta cuestión. A tal efecto mandó escanear las manos de amigos y en la computadora les puso una botella en la mano. En el interior de la botella metió bebidas como Coca-Cola, que le danun color a la obra de arte. "A mí me gustaba la idea de convertir cosas reales en información y crear nuevamente objetos reales a base de informaciones", explica.
 
El artista traza un paralelo con su propia vida, en la que el smartphone, por ejemplo, forma parte de nuestra memoria. "Estamos digitalizando nuestra vida en facebook y al colgar fotos en Internet", dice el artista. "La Mano" y otros trabajos creados con la impresora 3D fueron expuestos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
 
Kline cree que pronto muchos jóvenes artistas crearán sus esculturas con impresoras 3D. La técnica va a cambiar el arte "de la misma manera que el photoshop y las cámaras digitales han cambiado la fotografía", afirma. Tan pronto como los aparatos y las plantillas de diseño en Internet bajen de precio, la impresora también entrará en los hogares y en la vida de la gente, aseguran los dos artistas neoyorquinos.