Impresoras 3D 'Up' y 'Mini'

Redacción
Jueves, 05 Septiembre 2013
Según dicen los expertos, la impresión en 3D será la próxima gran revolución industrial. De hecho, en un futuro no muy lejano, cualquier objeto, desde un simple adorno a un edificio, un órgano biológico o la ropa que llevamos puesta, podrá imprimirse con sólo pulsar un botón.
 
Sin embargo, no es necesario esperar al futuro. Las impresoras 3D ya están aquí, y sus capacidades y velocidad crecen exponencialmente de año en año. Desde su irrupción en la industria, estos dispositivos se han ido haciendo cada vez más pequeños y económicos, hasta el punto que ya es posible encontrarlos en el mercado doméstico y por unos pocos cientos de euros. 
 
La empresa española EntresD, en efecto, acaba de presentar dos, Up! Mini y Up! Plus, especialmente concebidas para profesionales de la arquitectura, el diseño, la ciencia o la docencia, pero también destinadas para el ocio. Sus precios, 700 y 1.100 euros, respectivamente. Espera vender unas 400 unidades hasta final de 2013.
 
El sistema es sencillo: la impresión 3D por adición de material usa una tecnología de fabricación según la cual se crea un objeto tridimensional por capas. La impresora 3D genera de esta forma un objeto sólido y tridimensional en vez de la clásica hoja 2D de una impresora convencional. El proceso pasa por fundir y extruir un filamento de plástico ABS y depositar este material capa a capa hasta dar forma al producto requerido.
 

Durante la rueda de prensa de presentación enmarcada en el Salón del Cómic, el director general de la compañía, Marc Torras, ha explicado que la idea es que las universidades, las empresas de diseño, los arquitectos y las familias en sus casas empiecen a utilizar esta tecnología que cada vez goza de más aceptación en Estados Unidos y que ya hace años que la industria emplea en varios procesos.

Así, un arquitecto que diseña una maqueta a través de un programa informático puede verla convertida en realidad en pocos minutos, del mismo modo que un diseñador puede comprobar el aspecto real de sus diseños sin necesidad de enviarlos a una fábrica.

"Queremos acercar la impresión 3D al mercado de consumo con las impresoras personales, porque es donde hay más posibilidades de crecimiento", ha asegurado Torras, quien ha destacado el ahorro de costes que se puede conseguir con el uso de esta tecnología.

Torras ha explicado que el modelo 'Up!Mini' --que crea figuras de unos 12 centímetros-- costará algo más de 720 euros, la 'Up!Plus' --que fabrica objetos que miden unos 14 centímetros-- alrededor de 1.100 euros, y cada bovina de plástico de 700 gramos rondará los 30 euros, y con ella se podrán imprimir unas 100 piezas de ajedrez.

 

 

Actualmente existen multitud de diseños 3D que pueden descargarse de Internet, tanto de forma gratuita como de pago, y Torras ha asegurado que los programas de diseño que existen son accesibles para cualquier persona con un mínimo de conocimientos informáticos.

También la compañía Nokia ha colgado en su página web diseños de fundas para sus teléfonos móviles que sus clientes pueden personalizar --"por ejemplo, con el escudo de tu equipo"-- e imprimir en 3D de forma gratuita.

Según ha explicado, él mismo ha utilizado la impresora para fabricar un manguito de futbolín personalizado para su hijo, después de que se le rompiera, y un aficionado a los juegos de rol ya está utilizando la máquina para crear sus propias figuras del juego de mesa Warhammer.

"El usuario doméstico, el estudiante o el profesional pueden imaginar una pieza, modificarla y volverla a hacer. ¿Por qué ser un usuario pasivo de un producto cuando se puede ser un creador?", se ha preguntado Torras.  

Los modelos actuales sólo permiten imprimir en un color, pero ya se están empezando a comercializar en Estados Unidos algunos modelos que permiten hacerlo en dos tonalidades, y en un futuro es muy posible que lo hagan en más de uno.

 

Los usos industriales de las impresoras en 3D llevan años explorándose en otros campos, como la industria, la medicina y el mundo del deporte --especialmente en países como Estados Unidos, China, Japón y Alemania--, con máquinas mucho más costosas pero que permiten imprimir en prácticamente cualquier tipo de material.

Entre sus utilidades se encuentra la fabricación de piezas de aviones más ligeras; de prótesis, cascos de Fórmula 1 y zapatillas de deporte que se adaptan perfectamente a la anatomía del usuario --después de escanear sus medidas--, y ya se está estudiando cómo imprimir piezas de ropa totalmente personalizadas y adaptadas.

 

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