Gastroimpresora 3D en la cocina

Redacción
Lunes, 09 Septiembre 2013
¿Un pastel comestible impreso en 3D? No es ciencia ficción. Natural Machines, empresa de la incubadora de negocios Barcelona Activa, prepara una impresora 3D que crea pasteles de pisos a base de imprimir la masa en casa. Se llamará Fabopia 3D Printer o Foodini y su intención es venderla en EEUU a partir de noviembre y después traerla a Europa.
 
"Queremos ser como el Nespresso de los pasteles, vender la máquina y la pasta para producirlos. Se pueden hacer galletas, cremas y capas de pasteles decorados, y son procesos que no necesitan horno", explica Emilio Sepúlveda, uno de los tres fundadores, que todavía trabajan con un prototipo.
 
Las impresoras 3D en la cocina ya tienen cierto recorrido. En Reprap BCN experimentan con chocolate y un cocinero valenciano, Paco Morales, ha trabajado en una línea de platos impresos de alta cocina a base de mezclar texturas. Incluso la NASA, que experimentará con la impresión 3D en la Estación Espacial Internacional, ha anunciado también que invertirá en una máquina para imprimir comida sólida, tipo pizza, en el espacio, aunque sin precisar con qué materiales.
 
Insertar en la máquina las cápsulas con los ingredientes deseados -como puede ser chocolate, mermelada, crema...-, seleccionar una receta o diseñar una propia y dar la orden de imprimir son los tres pasos para crear pasteles. Tal y como explica el fundador del proyecto, Emilio Sepúlveda, Foodini permite imprimir simultáneamente hasta seis cápsulas, con las que se pueden hacer pasteles o raciones de hasta 800 gramos. La máquina, que se empezará a comercializar a finales de 2013  con el foco puesto en Estados Unidos, los países del norte de Europa y China, puede costar en torno los 500 euros, aunque "el precio final todavía no está fijado".
 
Los fundadores del proyecto, involucrados en el sector de la pastelería tradicional, detectaron dos problemas: el elevado coste del transporte y de manufactura, que intentan solventar con su proyecto, "llevando la fábrica a casa", que ya ha despertado el interés del sector para la decoración de pasteles. Los creadores de esta idea en estos momentos están investigando ingredientes para ofrecer la posibilidad de imprimir productos salados como pizzas y snacks. En un primer momento la empresa comercializará 15 ingredientes dulces para elaborar pasteles, con un coste aproximado de dos euros por cápsula, con la que se puede obtener unos 100 gramos. 
 
Tal y como afirma Andreu Ballés, uno de los socios de Easysolid, empresa que ha diseñado y producido la primera impresora 3D doméstica en Cataluña, "para que se popularice el uso de esta herramienta digital en los hogares falta abaratar su precio, facilitar su uso y operativa y popularizarla". Trylo es la impresora que ha desarrollado Ballés junto con dos compañeros de universidad, que desde hace un mes está en el mercado y se puede adquirir por algo menos de 2.000 euros. Tal y como afirma este joven catalán, "el principal perfil de clientes son pymes ya que el precio todavía es elevado para su uso doméstico". Por ello, la empresa no solo vende la impresora, sino que también ofrece el servicio de impresión en 3D, como si fuera una copistería, y permite a las empresas alquilar la máquina por meses.           

 

Aplicación: Gastronomía