Pensamientos infantiles materializados en 3D

Redacción
Lunes, 09 Septiembre 2013
La compañía chilena Thinker Thing ha desarrollado una técnica que convierte en objetos tridimensionales las cosas imaginadas por niños gracias a una diadema con sensores que detecta las señales de actividad del cerebro.
 
Según la web tecnológica dvice.com, el primer paso del software es mostrar en la pantalla una forma básica, que empieza a evolucionar a partir de las reacciones emocionales del niño.
 
 
Las señales de aprobación o desaprobación respecto al objeto imaginado se captan a través de una diadema neuronal. A continuación, este programa va modificando las formas hasta que resultan satisfactorias para el pequeño, y en ese momento pasa a imprimirse en 3D.
 
En principio, el sistema de Thinker Thing está pensado para que los niños imaginen monstruos o seres imaginarios que luego podrán ser impresos como juguetes. La empresa ya ha anunciado que ha logrado imprimir el primer objeto ideado en la mente de un menor usando esta herramienta.
 
 El software de diseño no es fácil de dominar, mucho menos para los niños pequeños. Y es que uno de los principales objetivos de Thinker Thing es poner a prueba su proyecto (Dreamer Monster) llevándolo a una gira por escuelas chilenas.
 
En teoría, las impresoras 3D nos pueden ayudar a liberar nuestra creatividad interior, a deshacernos de las limitaciones de los métodos de producción tradicionales. Pero en la práctica, los modelos de diseño prefabricados por verdaderos profesionales pueden ser la salvación de quienes no pueden abrirse paso en el terreno del software, como es el caso de los niños.
 
En este escenario, entra en juego  Emotional Evolutionary Design (EED), un software capaz de interpretar los pensamientos de los usuarios. Su función actual es sustentar el proyecto Dreamer Monster, que permitirá a los usuarios más chiquitos diseñar criaturas fantásticas utilizando el poder de la imaginación.
 
Así, cuando los niños se sienten frente a un equipo que ejecute el programa EED, podrán crear cualquier objeto en base a un conjunto de formas dado, ellos podrán seleccionar con la mente qué piezas se quedan y cuáles se van. En principio -de acuerdo a la BBC- las indicaciones a nivel mental serán recogidas por Emotiv EPOC, un dispositivo destinado a recoger señales eléctricas a partir de las interacciones de las células cerebrales usando catorce sensores en el cuero cabelludo. 
 
De esta manera, a partir de la selección mental de algunas formas, los usuarios podrán ir formando el objeto deseado, gracias a Emotiv EPOC y a EED, que funcionarán como receptor e intérprete, respectivamente. El resultado final deberá ser un modelo en 3D listo para imprimirlo como un objeto sólido.
 
Pero ¿en algún momento será posible cerrar los ojos, imaginar un objeto cualquiera y oír la puesta en marcha de la impresora? “Eso no es descabellado en absoluto”, dice el profesor Jack Gallant, de la Universidad de California. 
 
En efecto, dos equipos de neurólogos norteamericanos esperan concretar la idea de trasladar imágenes completas de la mente a la realidad a través de impresoras 3D. Los trabajos ya se están poniendo en marcha.